Ciudad de México.- Comer todos los días no significa necesariamente estar bien alimentado. Una persona puede mantener su peso, sentirse satisfecha después de cada comida y aun así presentar deficiencias de vitaminas y minerales. El problema adquiere especial importancia entre los adultos mayores, particularmente quienes viven solos, tienen poco apetito o consumen varios medicamentos.
Este fenómeno se conoce como hambre oculta y afecta a alrededor de 2 mil millones de personas en el mundo. A diferencia de la falta de alimentos, no siempre provoca una pérdida evidente de peso, ya que el organismo puede recibir suficientes calorías, pero no los nutrientes que necesita para funcionar correctamente.
Matthias Pirlich, especialista alemán en medicina nutricional y medicina interna, explicó que algunas deficiencias pueden permanecer durante meses o incluso años sin provocar molestias evidentes. Entre ellas mencionó la falta de vitamina B12, que en casos prolongados puede ocasionar daños en el sistema nervioso, debilidad muscular y alteraciones de la memoria.
Uno de los factores que llamó la atención de los investigadores fue la situación de las personas mayores. La pérdida de apetito, las dificultades para preparar alimentos y una dieta poco variada pueden afectar su nutrición. A esto se suma el consumo de medicamentos, algunos de los cuales pueden modificar el apetito, producir molestias digestivas o interferir con el aprovechamiento de determinados nutrientes.
Una revisión científica publicada en la revista Nutrition también identificó una relación entre el uso de múltiples medicamentos y los problemas nutricionales en adultos mayores. Sin embargo, los investigadores aclararon que no todos los tratamientos producen estos efectos y que las enfermedades que requieren medicación también pueden influir en el estado nutricional.
La alimentación poco variada representa otro riesgo. Una dieta basada principalmente en productos ultraprocesados, harinas refinadas y alimentos con muchas calorías, pero pocos nutrientes esenciales, puede provocar deficiencias incluso en personas con sobrepeso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el exceso de peso y la falta de micronutrientes pueden presentarse al mismo tiempo.
La pobreza también influye, debido a que muchas familias recurren a alimentos económicos que permiten quitar el hambre, pero no siempre proporcionan una combinación adecuada de proteínas, vitaminas y minerales. Por ello, los especialistas consideran importante revisar la calidad de la alimentación y no solamente la cantidad de comida que se consume.
Entre las señales que requieren atención se encuentran la pérdida de apetito, el cansancio persistente, la debilidad, los cambios de peso sin explicación y las dificultades para realizar actividades habituales. Estos síntomas pueden tener distintas causas, por lo que no permiten diagnosticar una deficiencia nutricional sin una valoración médica.
Los especialistas recomiendan mantener una alimentación variada, con frutas, verduras, leguminosas y otras fuentes de nutrientes. En adultos mayores también resulta importante revisar periódicamente la dieta y los medicamentos que utilizan, sin suspender tratamientos por cuenta propia.
El principal reto es detectar estas deficiencias antes de que provoquen complicaciones. Una persona puede aparentar buen estado de salud y, sin embargo, necesitar atención nutricional, especialmente cuando existen enfermedades crónicas o dificultades para alimentarse adecuadamente.

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