Ciudad de México.- Las ganancias extraordinarias que están obteniendo las grandes petroleras podrían convertirse en una fuente de recursos para construir infraestructura contra inundaciones, enfrentar sequías y proteger a las comunidades de las temperaturas extremas, de acuerdo con una propuesta impulsada por organizaciones internacionales.
La organización Oxfam estima que aplicar impuestos adicionales a las principales empresas de combustibles fósiles permitiría recaudar hasta 400 mil millones de dólares durante el primer año, una cantidad que podría cubrir las necesidades anuales de adaptación climática de los países de ingresos bajos y medios.
La propuesta surge en un momento especialmente favorable para las compañías petroleras. Según un análisis de Global Witness, seis de las mayores empresas europeas del sector acumularon ganancias por 89 mil millones de dólares entre enero y septiembre de 2026, lo que representa un incremento del 102 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
Se trata de BP, Eni, Equinor, Repsol, Shell y TotalEnergies, que solamente entre julio y septiembre obtuvieron beneficios conjuntos por 38 mil millones de dólares.
El crecimiento de sus ganancias está relacionado con el aumento de los precios del petróleo y el gas, impulsado en buena medida por el conflicto en Irán y las dificultades para transportar combustibles a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Mientras estas compañías registran mayores ingresos, millones de familias enfrentan aumentos en sus gastos de energía y dificultades económicas derivadas de los fenómenos climáticos extremos.
El problema también se refleja en los recursos destinados a prevenir desastres. De acuerdo con Oxfam, durante 2024 los países ricos movilizaron aproximadamente 32 mil millones de dólares en financiamiento público para adaptación climática, una cantidad muy inferior a los entre 310 mil y 365 mil millones anuales que las naciones en desarrollo podrían necesitar hacia 2035.
Ese dinero permitiría construir defensas contra inundaciones, mejorar los sistemas de abastecimiento de agua, preparar ciudades para las olas de calor y fortalecer las actividades agrícolas frente a condiciones climáticas cada vez más difíciles.
Para enfrentar esta situación, organizaciones como Oxfam y 350.org plantean que las compañías que obtienen mayores ganancias mediante la extracción y comercialización de combustibles fósiles contribuyan económicamente a reducir los daños relacionados con el calentamiento global.
La propuesta también contempla utilizar parte de los recursos para impulsar energías renovables y apoyar a los hogares que enfrentan dificultades para pagar sus servicios eléctricos.
El debate no es nuevo. Varios países europeos ya han aplicado impuestos temporales a las ganancias extraordinarias del sector energético, mientras que otras naciones analizan la posibilidad de establecer mecanismos similares.
Sin embargo, representantes de la industria petrolera han advertido que aumentar las cargas fiscales podría afectar las inversiones destinadas a mantener la producción y garantizar el suministro energético.
A la discusión económica se suma el impacto ambiental de la actividad petrolera. Un análisis difundido por Oxfam, basado en investigaciones científicas, encontró que las emisiones históricas atribuibles a cinco grandes compañías contribuyeron a hacer posibles aproximadamente una de cada cuatro olas de calor extremas estudiadas entre 2000 y 2023.
Estos resultados han reforzado las propuestas para que las empresas relacionadas con la producción de combustibles fósiles participen de manera más directa en el financiamiento de medidas contra el cambio climático.
Por ahora, la recaudación de 400 mil millones de dólares sigue siendo una estimación y no un fondo disponible. Su aplicación dependería de acuerdos fiscales, decisiones gubernamentales y mecanismos para garantizar que el dinero llegue a las comunidades que más lo necesitan.
La discusión ocurre mientras las grandes petroleras continúan reportando beneficios millonarios y numerosos países buscan recursos para enfrentar sequías, inundaciones y temperaturas extremas que afectan tanto a las ciudades como a las zonas rurales.
ExpokNews

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