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Ciudad de México.- Un cuento puede hacer mucho más que entretener a un niño antes de dormir. A través de las historias, las niñas y los niños pueden aprender a reconocer sus emociones, comprender situaciones que ocurren a su alrededor y descubrir distintas maneras de enfrentar sus problemas. Esa es la propuesta de Ixchel, mejor conocida como Ichi Cuenta Cuentos, una narradora que combina la literatura, la música y el juego para despertar la curiosidad de los más pequeños.


Su interés por los libros comenzó durante la infancia, cuando su madre le leía historias. Con el paso de los años, aquella experiencia se convirtió en una vocación que hoy comparte en escuelas, talleres y espacios culturales, acompañada de su ukelele, al que cariñosamente llama “Uku”. Después de más de 15 años de experiencia como docente y narradora profesional, considera que escuchar cuentos ayuda a fortalecer la autoestima, desarrollar la empatía y comprender que existen diferentes maneras de ver el mundo.


“Los cuentos son una herramienta clave para el desarrollo integral en la infancia: ayudan a nombrar el mundo, a ganar autoestima, entender otras realidades y a ser mucho más empático con los otros”, explicó la artista, quien participó el pasado 17 de octubre en el encuentro “Leer para transformar: Picnic Literario por los ODS”, organizado por ONU México en el Bosque de Chapultepec, como parte de las actividades por el 81 aniversario de la organización.


Para Ichi, una de las mayores virtudes de la lectura es que permite a los niños imaginar posibilidades distintas a las que conocen. Las historias pueden convertirse en una herramienta para hablar sobre temas difíciles, expresar sentimientos y desarrollar opiniones propias, sin necesidad de recurrir a explicaciones complicadas. “Yo creo que cuando tú cierras el cuento, comienza tu propia historia; empiezas a reescribir tu propia historia a partir de los aprendizajes o de lo que más te gustó del cuento”, compartió.


La narradora también considera que los libros infantiles pueden acercar a las nuevas generaciones a problemas que afectan al planeta, como el cambio climático, la pobreza, la desigualdad y el deterioro ambiental. Por ello, destacó la importancia de iniciativas como el Club de Lectura de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Capítulo México, que reúne historias para abordar estos asuntos mediante personajes y situaciones que las niñas y los niños pueden comprender.


Sin embargo, señaló que fomentar la lectura no consiste únicamente en entregar un libro o pedir que los menores lean. También requiere que las personas adultas participen, escuchen sus preguntas y permitan que la imaginación forme parte del aprendizaje. En ese sentido, invitó a madres, padres y docentes a dejar de lado la rigidez y aprovechar las historias como una oportunidad para convivir y descubrir juntos nuevas ideas.


La música ocupa un lugar importante en sus presentaciones, pues considera que las canciones y los sonidos ayudan a despertar emociones y mantener la atención del público infantil. A través de su ukelele, Ichi busca que las familias participen en los relatos y se atrevan a jugar sin preocuparse demasiado por equivocarse. “Lo que más me encanta es ver cómo a través de la música mamás y papás se conectan con sus propios hijos”, expresó al explicar que estas actividades también permiten a los adultos recuperar parte de su creatividad.


Durante el encuentro en el Bosque de Chapultepec, más de 300 personas disfrutaron de su espectáculo, en el que narró el libro “Óscar y el murmullo del monte”, perteneciente al Club de Lectura de los ODS. La actividad contó con la participación del autor Marcos Almada y permitió que niñas, niños y adultos compartieran una experiencia donde la literatura se mezcló con la música y la imaginación.


Para la cuentacuentos, estos encuentros representan una oportunidad para demostrar que la lectura puede disfrutarse fuera de las aulas y convertirse en parte de la vida familiar. Su mensaje es que las historias no solamente sirven para conocer personajes y aventuras, sino también para comprender nuestras emociones, escuchar a los demás e imaginar un futuro diferente.


“Los cuentos también nos muestran la esperanza de realidades distintas, más pacíficas y sostenibles”, recordó Ichi, quien considera que mantener viva la costumbre de contar y escuchar historias es una manera sencilla de acompañar a las nuevas generaciones en su crecimiento.

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