Ciudad de México.- Aunque la medicina, la tecnología y los avances científicos han transformado nuestra manera de vivir, los seres humanos no hemos dejado de evolucionar. Investigaciones genéticas demuestran que la selección natural continúa actuando sobre nuestra especie y que algunos cambios pueden observarse incluso en las poblaciones actuales.
Durante mucho tiempo se ha pensado que la capacidad de curar enfermedades, mejorar las condiciones de vida y adaptar el entorno a nuestras necesidades habría frenado la evolución humana. Sin embargo, los especialistas explican que este proceso nunca se ha detenido.
La evolución ocurre cuando determinadas características genéticas se vuelven más o menos frecuentes entre generaciones. Estos cambios pueden estar relacionados con la supervivencia, la reproducción, las mutaciones y los movimientos de población.
Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en los habitantes del Tíbet, en el Himalaya, donde algunas poblaciones han desarrollado adaptaciones genéticas que les permiten vivir a grandes altitudes, pese a la menor disponibilidad de oxígeno.
Los investigadores han identificado variantes hereditarias que ayudan al organismo a responder a estas condiciones sin aumentar excesivamente la producción de glóbulos rojos, una característica que representa una ventaja en ese ambiente.
Otro caso es la capacidad de algunas personas para digerir leche durante la edad adulta. Originalmente, la producción de la enzima lactasa disminuía después de la infancia, pero en determinadas poblaciones se extendieron variantes genéticas que permiten mantenerla activa.
Este cambio está relacionado con la domesticación de animales y el consumo de productos lácteos durante miles de años, lo que demuestra cómo las costumbres humanas también pueden influir en la evolución biológica.
Pero los cambios no pertenecen solamente al pasado. Una investigación publicada en 2023 en la revista Nature Human Behaviour, basada en información genética de más de 785 mil personas, encontró indicios de que la selección natural continúa actuando en los seres humanos.
Los científicos analizaron la relación entre determinadas variantes del ADN y el éxito reproductivo, identificando características hereditarias que podrían modificar su presencia en las siguientes generaciones.
El estudio aporta evidencia de que la evolución sigue presente, aunque sus efectos generalmente ocurren de manera gradual y pueden pasar inadvertidos durante la vida de una persona.
Los especialistas también aclaran que evolucionar no significa necesariamente mejorar, volverse más inteligente o desarrollar nuevas capacidades. Se trata de cambios genéticos que pueden resultar beneficiosos en determinadas condiciones, pero no representar ninguna ventaja en otros ambientes.
Además, la medicina moderna no ha eliminado la selección natural. Lo que ha hecho es modificar algunas de las condiciones que influyen en la supervivencia y la reproducción de las personas.
Factores como la alimentación, las enfermedades, los movimientos migratorios y las condiciones ambientales continúan influyendo en la manera en que cambian las poblaciones humanas.
Los investigadores consideran que nuestra especie seguirá evolucionando durante las próximas generaciones, aunque no es posible anticipar con precisión qué características se volverán más frecuentes.
De esta manera, la evolución humana no es únicamente una historia de nuestros antepasados, sino un proceso biológico que continúa desarrollándose en la actualidad.
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