Egipto.- Un pequeño anillo de bronce encontrado en el fondo del mar Mediterráneo ha despertado el interés de los arqueólogos, pues lleva grabada la imagen del famoso faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Se trata de la primera pieza de este tipo que se conoce con una representación del monumento, desaparecido hace varios siglos.
El descubrimiento ocurrió durante una campaña de exploración submarina realizada en 2026 en el puerto oriental de Alejandría, específicamente en los restos de la antigua isla de Antírrodos, donde alguna vez se levantaron palacios y edificios relacionados con el poder político de Egipto.
La investigación estuvo a cargo de especialistas del Instituto Europeo de Arqueología Subacuática, en colaboración con las autoridades egipcias. Durante las excavaciones también encontraron fragmentos de cerámica, recipientes de vidrio y otros objetos que permiten conocer cómo era la vida cotidiana en esta importante ciudad del Mediterráneo.
Lo que más llamó la atención fue el grabado del anillo, ya que muestra una estructura muy parecida a las representaciones del faro que aparecen en monedas romanas del siglo II después de Cristo. Por esta semejanza, los investigadores consideran que la pieza podría tener aproximadamente mil 800 años de antigüedad, aunque todavía se necesitan estudios para precisar su fecha de fabricación.
El objeto no era necesariamente una simple joya. En la antigüedad, los anillos de sello se utilizaban para dejar marcas sobre cera o arcilla, principalmente para identificar a sus propietarios, cerrar correspondencia o validar documentos. Por ello, el descubrimiento ha llevado a los especialistas a preguntarse si perteneció a alguna persona encargada de administrar el puerto o el propio faro.
Una de las hipótesis plantea que el antiguo palacio de Antírrodos pudo continuar funcionando como centro administrativo durante la época romana y que desde ahí se realizaran actividades relacionadas con el monumento. Sin embargo, los arqueólogos reconocen que todavía no existen pruebas suficientes para confirmar esa posibilidad.
También se considera que el anillo pudo pertenecer a un comerciante o habitante de Alejandría que utilizaba la imagen del faro como símbolo de su ciudad, pues la construcción era uno de los monumentos más reconocidos del mundo antiguo.
El faro de Alejandría fue construido durante la dinastía ptolemaica, alrededor del siglo III antes de Cristo, para orientar a las embarcaciones que llegaban al puerto. Se calcula que alcanzaba entre 120 y 140 metros de altura, lo que lo convirtió en una de las construcciones más impresionantes de su época.
Durante más de mil años permaneció como una referencia para los navegantes, hasta que varios terremotos dañaron su estructura y provocaron su desaparición. Actualmente, gran parte de sus restos permanece bajo el agua, donde continúan las investigaciones para recuperar fragmentos de su historia.
El hallazgo del anillo se suma a otros descubrimientos recientes, como la recuperación de 22 grandes bloques de piedra vinculados con el faro durante una expedición realizada en 2025.
Aunque todavía se desconoce quién fue el dueño de la pequeña pieza de bronce, su descubrimiento ofrece una nueva oportunidad para estudiar uno de los monumentos más famosos de la antigüedad y conocer cómo funcionaba la ciudad que durante siglos fue uno de los principales centros comerciales y culturales del Mediterráneo.
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