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Zúrich, Suiza.- Un pequeño dispositivo electrónico colocado debajo de la piel consiguió reducir los niveles de azúcar en la sangre y favorecer la pérdida de peso en ratones con diabetes, sin necesidad de administrar insulina ni otros medicamentos. El desarrollo representa una manera diferente de enfrentar dos problemas de salud que frecuentemente aparecen juntos, pues en lugar de modificar la respuesta del organismo mediante fármacos, utiliza electricidad para transformar parte del exceso de glucosa en una sustancia que puede eliminarse a través de la orina.


La tecnología fue desarrollada por investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, en Suiza, y recibió el nombre de ECHO. Su funcionamiento se basa en un pequeño catalizador que convierte la glucosa en gluconato, un compuesto que puede ser expulsado por los riñones. De esta manera, una parte del azúcar que normalmente sería utilizada como energía o almacenada por el organismo deja de estar disponible, lo que podría contribuir tanto al control de la diabetes tipo 2 como a la reducción de grasa corporal.


Una de las características que más ha llamado la atención es que el dispositivo puede funcionar de manera automática. Para hacerlo, se conecta con un sensor que mide continuamente los niveles de glucosa, parecido a los que algunas personas con diabetes utilizan actualmente en el brazo. Cuando el azúcar aumenta demasiado, por ejemplo después de comer, el sensor envía una señal a un teléfono o reloj inteligente, que activa el implante mediante un sistema inalámbrico. Cuando la glucosa regresa al nivel deseado, el dispositivo se apaga para evitar que siga reduciéndola innecesariamente.


Los primeros resultados fueron publicados en la revista científica Science. Durante los experimentos, los investigadores observaron que el implante conseguía restablecer los niveles de glucosa de los ratones en aproximadamente una hora. Además, después de seis semanas de funcionamiento, los animales habían perdido peso y presentaban menores concentraciones de triglicéridos en la sangre, un indicador relacionado con el metabolismo de las grasas.


Los científicos también encontraron que el organismo de los ratones comenzó a utilizar más grasas como fuente de energía, un cambio que podría explicar parte de la reducción de peso observada. Durante el periodo de seguimiento no se detectaron episodios de hipoglucemia ni efectos adversos importantes relacionados con el dispositivo, aunque los investigadores reconocen que seis semanas todavía representan un periodo limitado para evaluar la seguridad de una tecnología destinada a funcionar dentro del cuerpo.


El chip utiliza materiales como grafito, oro y platino para provocar la reacción química mediante una corriente eléctrica de muy baja intensidad. A diferencia de otros tratamientos experimentales, no necesita incorporar células vivas ni enzimas para transformar la glucosa, una característica que podría facilitar algunos aspectos de su fabricación. También se alimenta de manera inalámbrica, por lo que su funcionamiento puede regularse desde el exterior sin tener que extraerlo cada vez que se requiera activarlo.


Martin Fussenegger, uno de los principales responsables del proyecto, explicó que la investigación busca cambiar la forma en que se enfrenta el exceso de azúcar. Señaló que durante décadas los tratamientos se han concentrado en indicarle al organismo cómo manejar la glucosa, mientras que este sistema intenta actuar directamente sobre ella. El investigador destacó que el catalizador solamente entra en funcionamiento cuando los niveles de azúcar son demasiado elevados, lo que permite adaptar su actividad a las necesidades del momento.


Sin embargo, el descubrimiento todavía está lejos de convertirse en un tratamiento disponible para pacientes. Antes será necesario realizar pruebas adicionales para comprobar que el sistema funciona de manera segura durante periodos prolongados y determinar qué consecuencias tendría la eliminación continua de gluconato, especialmente en personas con problemas renales. También deberá comprobarse que el dispositivo puede manejar las cantidades de glucosa presentes en el organismo humano.


Por ahora, el experimento demuestra que es posible utilizar un implante electrónico para controlar el azúcar en animales con diabetes sin depender de una sustancia medicinal como mecanismo principal. Si las siguientes etapas de investigación confirman su seguridad y eficacia, esta tecnología podría abrir una nueva alternativa para tratar enfermedades metabólicas mediante dispositivos que respondan automáticamente a los cambios del organismo.

WIRED  

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