Reino Unido.- Una antigua receta médica elaborada con ajo, cebolla, vino y bilis de vaca podría ayudar a desarrollar nuevos tratamientos contra algunas de las bacterias más difíciles de combatir. Investigadores descubrieron que esta mezcla de hace aproximadamente mil años actúa de distintas maneras sobre los microorganismos y dificulta que se vuelvan resistentes.
El hallazgo resulta especialmente importante porque uno de los principales problemas de la medicina actual es que ciertas bacterias están dejando de responder a los antibióticos utilizados para combatirlas.
La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, quienes recuperaron una preparación descrita en un manuscrito médico anglosajón del siglo X, conocido como Bald's Leechbook.
La receta, originalmente utilizada para tratar problemas en los ojos, contiene ingredientes que hoy pueden parecer extraños: ajo, cebolla, vino y bilis de vaca. Su preparación tradicional también contemplaba utilizar un recipiente metálico y dejar reposar la mezcla durante nueve días.
Aunque el remedio había llamado la atención de los investigadores desde 2015 por sus propiedades antibacterianas, el nuevo estudio buscó comprender por qué funcionaba y qué lo hacía diferente de los medicamentos actuales.
Para averiguarlo, los científicos realizaron experimentos con bacterias como Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii, capaces de provocar infecciones importantes y, en algunos casos, presentar resistencia a los tratamientos.
Los resultados revelaron que la mezcla no atacaba un solo punto de las bacterias, sino varios al mismo tiempo.
Por una parte, dañaba sus membranas, que funcionan como una barrera protectora. También modificaba la actividad de genes relacionados con su capacidad para provocar enfermedades e interfería con algunos mecanismos que utilizan para comunicarse entre ellas.
Esta última característica es importante porque las bacterias pueden intercambiar señales químicas que les permiten coordinar determinados comportamientos, entre ellos la producción de sustancias relacionadas con las infecciones.
El equipo encontró además que el preparado afectaba la formación de biopelículas, agrupaciones de microorganismos que desarrollan una estructura protectora y pueden resultar especialmente difíciles de eliminar con antibióticos.
Pero el resultado más interesante apareció cuando los científicos compararon la velocidad con la que las bacterias desarrollaban resistencia frente a la mezcla medieval y varios antibióticos convencionales.
Durante experimentos de 14 días, las bacterias consiguieron adaptarse a concentraciones cada vez mayores de algunos medicamentos modernos. En cambio, mostraron una capacidad mucho más limitada para resistir el preparado antiguo.
Los investigadores consideran que esto podría explicarse porque la mezcla contiene diferentes sustancias que actúan sobre varios procesos bacterianos. Para sobrevivir, los microorganismos tendrían que desarrollar múltiples mecanismos de defensa, algo más complicado que adaptarse a un medicamento que actúa sobre un solo objetivo.
El estudio, publicado en la revista científica mSphere, plantea que esta característica podría aprovecharse para diseñar futuros tratamientos que combinen distintas moléculas y reduzcan la velocidad con la que aparecen bacterias resistentes.
Sin embargo, los especialistas aclararon que los resultados corresponden a experimentos de laboratorio y no significan que la receta pueda utilizarse directamente para tratar infecciones en personas.
Tampoco recomiendan prepararla en casa, ya que sus ingredientes y condiciones de elaboración podrían variar y no existen pruebas suficientes sobre su seguridad y eficacia como tratamiento médico.
El siguiente paso será identificar cuáles son las sustancias responsables de sus propiedades antibacterianas y determinar si pueden combinarse en un medicamento seguro y controlado.
El descubrimiento demuestra que algunos conocimientos conservados en antiguos manuscritos todavía pueden ofrecer pistas a la ciencia moderna, incluso frente a problemas tan actuales como la resistencia a los antibióticos.
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