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Ciudad de México.- Mientras México busca demostrar que ha reforzado la protección de la vaquita marina, una de las especies más amenazadas del planeta, todavía enfrenta problemas para mantener en funcionamiento los dispositivos que permiten vigilar a las embarcaciones pesqueras en el Alto Golfo de California. La situación cobra relevancia porque el Gobierno federal acaba de modificar las zonas donde está prohibido utilizar redes que pueden provocar la muerte de este pequeño mamífero.


La Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) reconoció el pasado 23 de octubre que se encontraba sustituyendo equipos de monitoreo satelital que presentaron fallas en embarcaciones de San Felipe, Baja California. Al mismo tiempo, informó que había concluido la instalación de estos dispositivos en las unidades pesqueras del Golfo de Santa Clara, Sonora.


Los aparatos permiten conocer la ubicación de las embarcaciones y forman parte de las medidas para detectar actividades pesqueras en zonas restringidas. Sin embargo, su instalación no garantiza por sí sola una vigilancia efectiva, ya que también es necesario que funcionen correctamente y que las autoridades puedan utilizar la información para identificar posibles irregularidades.


Este pendiente aparece en un momento de cambios importantes para la conservación de la vaquita marina. El 14 de octubre, el Gobierno de México publicó nuevas reglas para la pesca en el Alto Golfo de California, con las que redujo aproximadamente 86 por ciento la superficie donde estaban prohibidas las redes de enmalle, pasando de unos 11 mil 106 a mil 562 kilómetros cuadrados.


La modificación no significa que se haya reducido en la misma proporción todo el hábitat de la especie, pero sí cambia las áreas donde se restringe el uso de esas redes. Las autoridades federales sostienen que la nueva delimitación responde a estudios científicos sobre la presencia de vaquitas y busca permitir que las comunidades pesqueras continúen trabajando bajo reglas específicas.


En este contexto, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) determinó mantener abierto el procedimiento de seguimiento a México, después de revisar los avances del plan nacional para combatir la pesca ilegal de totoaba y proteger a la vaquita marina.


Durante su reunión celebrada en Ginebra, Suiza, el organismo reconoció que México ha cumplido 92 de las 101 metas establecidas, pero señaló que todavía quedan nueve pendientes. Entre los asuntos que requieren atención se encuentran el monitoreo de las embarcaciones, la identificación de equipos pesqueros, el desarrollo de métodos de captura alternativos y las acciones contra el tráfico ilegal de totoaba.


La pesca de totoaba representa una de las principales amenazas para la vaquita marina, debido a que las redes utilizadas para capturar ese pez también pueden atrapar accidentalmente al mamífero, impidiéndole salir a respirar. Su población es tan reducida que la muerte de un solo ejemplar representa una pérdida importante para la conservación de la especie.


El Gobierno mexicano ha destacado avances en vigilancia, decomisos y cooperación con Estados Unidos y China para combatir el tráfico de totoaba. También anunció que durante 2027 realizará una nueva campaña de monitoreo acústico y visual para conocer la situación de las vaquitas que permanecen en el Alto Golfo de California.


Por ahora, uno de los principales retos será demostrar que las nuevas reglas de pesca, los dispositivos satelitales y los operativos de vigilancia funcionan de manera conjunta. La revisión internacional continuará el próximo año, cuando México deberá presentar resultados actualizados de las medidas que todavía tiene pendientes.

Agencias


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