Los niños neandertales tenían más semejanzas con los pequeños de nuestra época de lo que se pensaba. Investigaciones realizadas a partir de restos fósiles revelaron que su crecimiento, desarrollo cerebral y alimentación durante los primeros meses de vida compartían características con las de los seres humanos actuales.
El paleoantropólogo Antonio Rosas, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España, explicó que los bebés neandertales tenían una apariencia infantil muy parecida a la nuestra, con la cabeza relativamente grande y ojos prominentes, características relacionadas con el desarrollo del cerebro durante los primeros años.
Una de las investigaciones más importantes se realizó con los restos de un niño neandertal encontrados en el yacimiento de El Sidrón, en Asturias, España. Mediante el análisis de sus dientes, los científicos determinaron que tenía aproximadamente 7.7 años cuando murió.
Al examinar su esqueleto, encontraron que la mayoría de sus huesos presentaban un desarrollo comparable al de los niños actuales de esa edad. Sin embargo, algunas vértebras mostraban una maduración más lenta, semejante a la de pequeños de entre cinco y seis años.
Otro hallazgo interesante está relacionado con la alimentación de los bebés. Un estudio publicado en 2020 analizó tres dientes de leche de neandertales encontrados en Italia y permitió identificar que el proceso de destete habría comenzado entre los cinco y seis meses de edad.
Este comportamiento resulta similar al de los bebés actuales, aunque los investigadores aclararon que la cantidad de fósiles analizados todavía es demasiado pequeña para asegurar que todos los neandertales seguían el mismo patrón de alimentación.
Los estudios también permitieron conocer mejor la manera en que crecían estos antiguos habitantes de Europa, quienes desarrollaron características físicas propias, pero compartían con nuestra especie diversos procesos biológicos durante la infancia.
Los neandertales habitaron distintas regiones de Europa y Asia durante miles de años y llegaron a convivir con los antepasados de los humanos modernos. Incluso existen pruebas genéticas de que ambas poblaciones tuvieron descendencia en común.
Aunque todavía quedan muchas preguntas sobre cómo era la vida cotidiana de sus niños, los descubrimientos muestran que aspectos tan comunes como crecer, desarrollar los dientes y dejar de tomar leche materna ya formaban parte de la infancia humana hace decenas de miles de años.
Muy Interesante

Hola, déjenos un comentario