Nikumaroro, Kiribati.- Una expedición que buscaba resolver el misterio de la desaparición de la aviadora Amelia Earhart terminó con una sorpresa inesperada, luego de que los investigadores descubrieron que una extraña estructura localizada en una isla del Pacífico no pertenecía a su avión, sino que estaba formada por grandes troncos arrastrados por las corrientes marinas.
El equipo, integrado por 17 especialistas de la Universidad de Purdue y el Instituto de Legado Arqueológico, viajó hasta el atolón deshabitado de Nikumaroro para examinar una formación detectada mediante imágenes satelitales en 2020, cuya apariencia había despertado sospechas de que pudiera tratarse de los restos de la aeronave desaparecida en 1937.
La estructura, conocida como el Objeto de Taraia, tenía una forma alargada y una superficie brillante que parecía corresponder a materiales metálicos. Además, fotografías aéreas tomadas en 1938 mostraban una anomalía en la misma zona, lo que aumentó el interés de los investigadores.
Sin embargo, después de cinco días de navegación y varias jornadas de exploración, los especialistas comprobaron que gran parte de la formación había desaparecido por efecto de las corrientes. Los restos encontrados eran troncos cubiertos por depósitos de carbonato y arena coralina, materiales que les daban una apariencia semejante al metal.
Aunque el resultado descartó una de las pistas que habían generado mayores expectativas, la expedición permitió recuperar diversos objetos, entre ellos un tubo de acero de aproximadamente 76 centímetros, cuyo origen todavía será investigado.
Amelia Earhart desapareció el 2 de julio de 1937 junto con su navegante Fred Noonan, cuando intentaban completar un viaje alrededor del mundo a bordo de un avión Lockheed Electra 10-E. Ambos habían despegado de Papúa Nueva Guinea con destino a la isla Howland, pero nunca llegaron.
Una de las teorías sostiene que la aviadora pudo desviarse de su ruta y aterrizar de emergencia en Nikumaroro, donde habría sobrevivido durante algún tiempo antes de morir. Esta posibilidad se ha investigado durante décadas debido al descubrimiento de objetos antiguos y restos humanos cuya relación con Earhart no ha podido demostrarse.
Otra explicación plantea que el avión se quedó sin combustible y cayó al océano cerca de su destino, sin dejar rastros que permitieran localizarlo.
A pesar de que la nueva expedición no encontró la aeronave, los investigadores de Purdue señalaron que continuarán estudiando los materiales recuperados y otras posibles pistas para esclarecer uno de los mayores misterios de la historia de la aviación.
A casi 90 años de su desaparición, el destino de Amelia Earhart y Fred Noonan sigue sin conocerse, mientras cada nueva búsqueda permite descartar hipótesis y conocer mejor lo que pudo ocurrir durante aquel último vuelo.
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