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Escocia.- Un grupo de arqueólogos descubrió en una pequeña isla de Escocia los restos de un monasterio de aproximadamente 1,400 años de antigüedad, donde encontraron antiguos talleres para trabajar metales preciosos, edificios de piedra y un cementerio con enterramientos poco comunes.

El hallazgo se realizó en la isla de Lismore, frente a la costa occidental escocesa, durante excavaciones encabezadas por la arqueóloga Clare Ellis. Los investigadores identificaron vestigios de un asentamiento religioso fundado en el siglo VI, que durante siglos permaneció prácticamente oculto y del que solamente existían algunas referencias históricas.

Una de las sorpresas apareció en una construcción de forma ovalada, de unos ocho metros de diámetro, donde se recuperaron más de mil fragmentos relacionados con la fabricación de objetos metálicos, entre ellos moldes de arcilla, recipientes utilizados para fundir metales y herramientas artesanales.

Los análisis revelaron que en estos talleres se trabajaban principalmente aleaciones de cobre, aunque también se encontraron residuos de oro y plata. Esto sugiere que el monasterio contaba con artesanos especializados en elaborar joyas y otros objetos valiosos para aquella época.

Las excavaciones también dejaron al descubierto un antiguo cementerio con restos humanos de adultos, adolescentes y niños. Entre los hallazgos destacan sepulturas con dos bebés y huesos que fueron cambiados de posición durante enterramientos posteriores.

Mediante pruebas de carbono 14, los especialistas determinaron que algunos entierros corresponden al periodo comprendido entre los años 650 y 1040, lo que indica que el lugar fue utilizado durante varias generaciones.

El descubrimiento permitió conocer que el monasterio no solamente funcionaba como centro religioso, sino que también tenía una importante actividad artesanal y posiblemente económica, con vínculos comerciales y políticos en la región.

De acuerdo con los investigadores, el asentamiento pudo competir en importancia con otros grandes monasterios de la Escocia medieval, como el de Iona, reconocido por su influencia en la expansión del cristianismo.

La investigación comenzó en 2016 por iniciativa de habitantes de Lismore interesados en conocer la historia de su comunidad y posteriormente se convirtió en un proyecto arqueológico de mayor alcance.

Aunque todavía no se ha localizado la iglesia original ni se conocen los límites completos del monasterio, los especialistas consideran que los descubrimientos aportan información valiosa sobre la vida religiosa, la elaboración de objetos preciosos y las costumbres funerarias de hace más de mil años.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Antiquity y abren nuevas posibilidades para estudiar el papel que desempeñaron estas comunidades en la historia de Escocia.

Muy Interesante

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