Los relojes inteligentes y otros dispositivos con inteligencia artificial están comenzando a ofrecer funciones capaces de escuchar conversaciones, identificar información importante y elaborar resúmenes de lo que dicen las personas. Aunque estas herramientas prometen facilitar la vida cotidiana, también han encendido las alertas sobre la privacidad de quienes se encuentran cerca y no han autorizado que sus palabras sean procesadas.
Empresas como Apple y Amazon están incorporando nuevas tecnologías que permiten analizar conversaciones sin necesidad de conservar las grabaciones de audio. Sin embargo, especialistas en privacidad advierten que el problema no desaparece por el simple hecho de que las voces no queden almacenadas, ya que el contenido de una plática puede convertirse en información escrita.
Un ejemplo es el Apple Watch Series 12, presentado en septiembre, que incorpora funciones como Siri Recap, diseñada para generar notas y resúmenes de conversaciones, así como Live Rewind, que permite recuperar mediante texto lo dicho durante los últimos 15 segundos. Apple asegura que estas herramientas no almacenan grabaciones ni envían el audio a sus servidores.
Por su parte, Amazon presentó los dispositivos Bee Frontier y Bee Eclipse, que utilizan inteligencia artificial para organizar información obtenida mediante conversaciones. La compañía señala que los datos se procesan en un entorno protegido y que ni siquiera sus empleados pueden acceder al contenido de las grabaciones.
Amazon también modificó el funcionamiento de estos aparatos para que sea necesario presionar un botón antes de comenzar a captar audio, en lugar de mantener un sistema de escucha automática. Aunque esta medida ofrece mayor control al usuario, especialistas consideran que todavía existe un problema cuando otras personas desconocen que sus conversaciones pueden ser analizadas.
La discusión también tiene consecuencias legales. En algunos estados de Estados Unidos, las leyes sobre privacidad de las comunicaciones podrían aplicarse incluso cuando un aparato no guarda una grabación, pero sí obtiene y procesa lo que alguien dijo.
El abogado especializado en privacidad, Colin Zick, explicó a CNBC que ciertas legislaciones contemplan no solamente la grabación de conversaciones, sino también el uso de dispositivos capaces de captar o transmitir su contenido.
En determinadas circunstancias, esto podría significar que una persona enfrente consecuencias legales por utilizar un reloj o cualquier otro aparato que procese conversaciones privadas sin el consentimiento correspondiente, aunque desconozca que está cometiendo una posible infracción.
Otro aspecto que preocupa es la capacidad de la inteligencia artificial para reunir datos aparentemente aislados y encontrar patrones relacionados con las actividades, relaciones personales y hábitos de quienes hablan cerca de estos dispositivos.
La situación no se limita a los relojes. Las gafas inteligentes, pequeños grabadores y otros accesorios equipados con micrófonos también pueden captar información del entorno, lo que aumenta las posibilidades de que una conversación sea procesada sin que todos los participantes lo sepan.
Ante este panorama, especialistas recomiendan que los fabricantes incorporen mecanismos de activación manual, señales visibles cuando un dispositivo está escuchando y explicaciones claras sobre el manejo de la información.
El debate plantea una pregunta que será cada vez más importante conforme avance esta tecnología: ¿hasta dónde llega el derecho de una persona a utilizar inteligencia artificial para registrar su vida cotidiana cuando también puede involucrar conversaciones privadas de quienes la rodean?
ExpokNews

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