Ciudad de México. El embarazo en niñas de 10 a 14 años no puede verse de forma aislada, pues es un síntoma de una violencia sistemática, sostuvo Ingrid Gómez Saracíbar, subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias de la Secretaría de las Mujeres.
En la Primera Reunión Ordinaria 2026 del Grupo de Trabajo "Cero Niñas Madres", sostenida por el Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo (GIPEA), reafirmó su compromiso para erradicar el embarazo infantil en México, una de las formas más críticas de violencia de género y una de las prioridades de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La funcionaria sostuvo que al acabar con esta problemática, también “estamos erradicando formas de violencia y discriminación".
Asimismo, Gómez Saracibar, recordó que cuatro de cada 10 mujeres registradas en el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (BANAVIM) son menores de 29 años, lo que evidencia agresiones que comienzan desde la niñez.
Instó a las instituciones presentes a trabajar de forma coordinada para alcanzar la meta de "Cero Niñas Madres".
Como eje central de esta política, se subrayó el despliegue de la Ruta NAME (Niñas y Adolescentes Madres y/o Embarazadas) en todo el territorio nacional.
Esta ruta busca garantizar que, cuando una niña llegue a cualquier servicio público, reciba atención integral, acceso efectivo a la salud sexual y reproductiva, y un acompañamiento jurídico que evite la revictimización.
La sesión, encabezada por la subsecretaria Gómez Saracíbar y Lorena Villavicencio, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), sirvió para trazar el programa de trabajo que se alinea con la Fase III de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), cuyo objetivo principal es eliminar la maternidad infantil y reducir significativamente el embarazo adolescente para el año 2030.
La subsecretaria enfatizó que el Programa de Trabajo del Grupo “Cero Niñas Madre” se enfoca en tres ejes: la prevención de la violencia sexual, la atención oportuna a las víctimas y la erradicación de los matrimonios y las uniones tempranas forzadas, prácticas que aún persisten en diversos territorios y que limitan el desarrollo y el ejercicio de los derechos de las niñas.
Las autoridades y organismos internacionales presentes coincidieron en que este avance requiere de un profundo cambio cultural.
Anders Thomsen, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en México, reconoció el liderazgo del país en la materia, a la vez que declaró su compromiso para sumarse al trabajo que aún queda por hacer.
“Estamos viendo aquí en México un progreso enorme. La voz de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y de todos ustedes es tan importante a nivel global”.
Al respecto, Villavicencio apuntó que "erradicar el embarazo infantil implica acabar con una de las violencias comunitarias más importantes que se da en este país".
Gabriela Rodríguez Ramírez, secretaria técnica del Consejo Nacional de Población (CONAPO) y coordinadora del GIPEA, advirtió sobre los retos que enfrenta la estrategia.
“Hay un cambio cultural muy grande. Lo que nos queda es lo más difícil: terminar con las uniones tempranas que son prácticas arraigadas".
“La Secretaría de las Mujeres seguirá trabajando de la mano con las instituciones que integran el GIPEA, además de establecer una gran alianza con la academia y la sociedad civil para impulsar este Programa de Trabajo que asegure que ninguna niña sea obligada a asumir una maternidad; el objetivo es generar las condiciones para que las niñas y adolescentes vivan libres y seguras”.
LA JORNADA

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