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Ciudad Juárez, Chih.- Durante la Sesión Solemne celebrada por el Congreso del Estado para concluir las Jornadas de la Conmemoración del Origen de la Revolución Mexicana, la diputada de morena, María Antonieta Pérez Reyes, recordó que esta frontera no sólo fue escenario de la historia nacional, sino uno de los lugares donde México comenzó a transformar su destino.

Desde tribuna, la legisladora morenista destacó que Ciudad Juárez fue pieza clave para el movimiento revolucionario que terminó por debilitar al régimen de Porfirio Díaz y encender la esperanza de millones de mexicanos que vivían entre pobreza, desigualdad y falta de libertades.

“Juárez no observó la historia desde lejos; la tomó entre sus manos y ayudó a transformarla”, expresó ante el pleno.

En un mensaje cargado de referencias históricas y llamado a la conciencia social, Pérez Reyes recordó que la histórica Toma de Ciudad Juárez marcó un antes y un después en la Revolución Mexicana, al demostrar que el pueblo había perdido el miedo frente a un régimen que parecía invencible.

La diputada reconoció el liderazgo de Francisco I. Madero, Francisco Villa y Pascual Orozco, pero puso especial énfasis en quienes pocas veces aparecen en los libros de historia: los miles de hombres y mujeres anónimos que dejaron sus hogares, enfrentaron el hambre y dieron incluso la vida por un país más justo.

“Hubo madres que vieron partir a sus hijos sabiendo que quizá no volverían, campesinos que abandonaron la tierra y soldaderas que caminaron kilómetros sosteniendo a los ejércitos revolucionarios. Ellos también construyeron la libertad que hoy tenemos”, señaló.

Durante el posicionamiento de la bancada de morena, la legisladora afirmó que el legado revolucionario sigue vigente y que actualmente la lucha por México se libra desde otros frentes: la honestidad, la educación, la participación ciudadana y el combate a la corrupción.

“Hoy la gran batalla de México ya no es militar; hoy es moral”, sostuvo.

Pérez Reyes advirtió que las naciones no sólo se pierden por invasiones extranjeras, sino también cuando su propia sociedad cae en la apatía, la indiferencia o renuncia a defender su soberanía.

Finalmente, llamó a mantener vivo el espíritu transformador de la Revolución Mexicana mediante una ciudadanía más consciente, participativa y comprometida con el desarrollo del país.

“La revolución más poderosa no siempre es la que derrama sangre, sino la que lleva desarrollo a su pueblo”, concluyó.

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