Berlín.- Un ciberataque contra el Gobierno de Berlín terminó con alrededor de 1.4 millones de datos publicados en la dark web, luego de que las autoridades se negaran a pagar el rescate de 30 bitcoins, equivalente a unos dos millones de euros, exigido por el grupo de hackers Rhysida.
Entre la información expuesta aparecen expedientes personales, nóminas, documentos oficiales y copias escaneadas de identificaciones. El ataque afectó principalmente a las administraciones de Construcción y Transportes de la capital alemana.
Los ciberdelincuentes lograron ingresar a los sistemas entre el 7 y el 14 de agosto de 2026 sin ser detectados. El punto de entrada habría sido un correo de phishing que recibió un empleado de la Administración de Transportes. Al interactuar con el mensaje, los atacantes consiguieron acceso a la red.
Rhysida amenazó posteriormente con divulgar la información si el Gobierno berlinés no entregaba el rescate. El alcalde-gobernador Kai Wegner rechazó la exigencia el 4 de septiembre y aseguró que “el estado federado de Berlín no se dejará extorsionar”. Tras la negativa, los archivos comenzaron a aparecer en la dark web.
El alcance podría ir más allá de los datos personales. De acuerdo con estimaciones de especialistas citadas por DW, entre los documentos comprometidos habría información relacionada con centrales térmicas, depósitos de combustible, sistemas de suministro eléctrico de emergencia, prisiones y plantas de abastecimiento de agua.
La filtración también representa un riesgo para ciudadanos y trabajadores. Jochim Selzer, del Chaos Computer Club, advirtió que reunir suficiente información sobre una persona facilita la suplantación de identidad y puede permitir a delincuentes realizar operaciones o pedidos en su nombre.
Rhysida es señalado como un grupo de ciberdelincuencia posiblemente originario de Europa del Este. Opera desde 2023 y se le atribuyen cerca de 280 ataques contra instituciones de distintos países, principalmente en Estados Unidos.
Como primera medida, el Gobierno de Berlín ordenó a sus trabajadores cambiar sus contraseñas. La respuesta provocó críticas del sindicato de la policía, cuyo vicepresidente, Thorsten Schleheider, sostuvo que desde hace años existen deficiencias en la protección de datos y falta capacitación entre los empleados.
Las autoridades crearon además una oficina de coordinación para atender las consecuencias del ataque y establecieron contacto con organismos federales, incluida la Oficina Federal de Seguridad de la Información. Wegner aseguró que los empleados y ciudadanos afectados recibirán información, asesoría y apoyo.
Pese a la magnitud del robo, las autoridades descartaron hasta ahora afectaciones a las elecciones del 20 de septiembre para renovar la Cámara de Diputados de Berlín. El responsable electoral regional, Stephan Bröchler, señaló que la preparación, la jornada de votación y el proceso para obtener los resultados permanecen sin cambios.
Entre los documentos sustraídos también habría información sobre la controvertida ampliación de la Cancillería alemana, por lo que la filtración alcanza indirectamente al Gobierno federal encabezado por el canciller Friedrich Merz.

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