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Una investigación sobre el funcionamiento de Google encontró que la manera de formular una búsqueda puede modificar de forma importante la información que reciben los usuarios y, en determinados casos, hacer que contenidos relacionados con teorías conspirativas ganen visibilidad o sean presentados como parte de un debate aparentemente legítimo. 

El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland y publicado en Media International Australia. El equipo analizó tanto los resultados tradicionales de Google como los AI Overviews, los resúmenes elaborados con inteligencia artificial que aparecen directamente en la parte superior del buscador.

Para comprobar el comportamiento del sistema, los especialistas utilizaron búsquedas relacionadas con dos temas: los llamados chemtrails, teoría que atribuye intenciones secretas a las estelas de condensación de los aviones, y las ciudades de 15 minutos, un modelo urbano que busca acercar servicios básicos a la población pero que ha sido relacionado, sin evidencia, con supuestos planes de vigilancia y control social. 

Los investigadores prepararon 65 consultas sobre chemtrails y 53 sobre ciudades de 15 minutos. Un programa las ejecutó dos veces al día durante siete días, del 14 al 20 de enero de 2026, desde Sídney. En total se recopilaron 1,629 observaciones, 17,298 direcciones web y 1,342 respuestas generadas mediante inteligencia artificial que remitían a 863 sitios diferentes. 

Los resultados mostraron que utilizar palabras y expresiones propias de comunidades conspirativas modificaba las fuentes ofrecidas por el buscador. Estas consultas tendían a mostrar proporcionalmente más noticias y publicaciones de redes sociales, algunas favorables a esas creencias, mientras que las búsquedas formuladas de manera general conducían con mayor frecuencia a páginas gubernamentales. 

Las diferencias también aparecieron en los resúmenes de inteligencia artificial. En el caso de los chemtrails, las respuestas analizadas no promovieron la teoría y, ante búsquedas con mayor carga conspirativa, Google tendió incluso a ofrecer explicaciones para desmontarla. Los investigadores consideran que la antigüedad de esta teoría ha permitido acumular abundante información científica y verificaciones sobre el tema. 

El comportamiento fue diferente con las ciudades de 15 minutos. De 40 AI Overviews examinados cualitativamente sobre este asunto, cinco presentaron la teoría conspirativa como si fuera una postura dentro de un debate legítimo. Esto representa 12.5 por ciento únicamente de esa muestra analizada y no de todos los resúmenes generados por Google. Algunas respuestas utilizaron expresiones como “críticas”, “miedos” o “malentendidos” al mismo tiempo que reproducían afirmaciones sobre supuestos planes ocultos de control. 

Otro hallazgo ocurrió en cuatro búsquedas relacionadas con chemtrails. Aunque el resumen de inteligencia artificial rechazaba la teoría, entre sus referencias aparecieron libros disponibles en Amazon que ofrecían métodos para supuestamente “desintoxicarse” de las sustancias atribuidas a esas estelas. De esta manera, la respuesta podía desmentir una afirmación y al mismo tiempo dar visibilidad a contenidos construidos alrededor de ella. 

Los autores consideran que las teorías conspirativas recientes representan un desafío mayor porque existe menos información fiable que utilice exactamente el mismo lenguaje con el que las personas realizan sus búsquedas. Ese vacío puede facilitar que videos, redes sociales y páginas de menor calidad aparezcan entre los resultados antes de que exista suficiente material institucional o científico para contrarrestarlos.

El estudio, sin embargo, no concluye que Google convierta a las personas en creyentes de teorías conspirativas ni que sus herramientas de inteligencia artificial las favorezcan sistemáticamente. La investigación únicamente examinó qué información presenta el buscador y no cómo reaccionan los usuarios después de leerla. Sus resultados apuntan a que, con la incorporación de respuestas generadas por IA, no solo importa qué se busca en internet, sino también cómo se formula la pregunta y de qué manera el sistema contextualiza la información que encuentra. 

Muy Interesante 

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