Los sueños como puentes que unen a dos diferentes culturas son el tema principal en la filmografía del mexicano Federico Cecchetti, quien en su cinta titulada Jíkuri: Viaje al país de los tarahumaras, muestra la conexión que tienen un corredor rarámuri y un poeta francés.
La película narra la visión del dramaturgo y director escénico Antonin Artaud, asombrado con los rituales rarámuris y la experiencia de un corredor de la comunidad, quien crea un lazo espiritual con el también poeta.
Artaud hizo un viaje a la sierra tarahumara en 1936 para conocer los usos del jíkuri, que en la cultura rarámuri es el nombre sagrado que se le da al cactus del peyote, cuya experiencia describió en el libro D’un voyage au Pays des Tarahumaras (Viaje al país de los tarahumaras).
“Tras leer el libro, me identifiqué mucho con Artaud y su historia: cómo fue a buscar la esencia del arte y el teatro que, según él, estaba ligada con los ritos de las culturas originarias. Ya tenía experiencia con los wixáritari en una película. Me había acercado mucho al chamanismo y los sueños; cuando leí el libro, me pareció brutal.
“Al pueblo se le llama de dos formas, hago el paréntesis porque es importante decir que para ellos la palabra correcta es rarámuri, pero yo lo dejé tal y como se nombra en el libro: tarahumaras”, explicó el director Federico Ceccheti en entrevista con La Jornada.
El filme se estrenará en salas mexicanas el 17 de septiembre, en el contexto del 90 aniversario de la visita que hizo Artaud al país y los 130 años de su nacimiento en Marsella.
En su recorrido, la cinta formó parte de la Competencia Mezcal de la edición 39 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara y en la selección oficial de ficmonterrey 20, en 2024.
“He tenido muchas experiencias con el jíkuri: primero con amigos en plan desmadroso. También lo probé en las peregrinaciones con los wixáritari, curiosamente ahora con los tarahumaras o rarámuris lo tratan de una manera muy diferente, como un ritual supersagrado; para la gran mayoría de ellos es un ritual casi satánico.
“En la sierra si hablas del jíkuri es como una palabra prohibida que asocian con el diablo; son muy pocos los chamanes que lo siguen, es un ritual que está prácticamente extinto, muy pocos lo conocen, pero es un espíritu y maestro que te puede otorgar muchos dones, pero si no sigues sus reglas, te puede robar el alma.
“Cuando hacen su ritual, casi no lo consumen, lo importante es que el cactus esté presente en la danza y ellos entran en trance solamente al bailar con los cantos del chamán. Así están toda la noche, invocando al espíritu, pero sin comer la planta.
“Hasta el final de la ceremonia se dividen el jíkuri, hacen una agüita, lo disuelven y entre todos se lo beben, pero es una microdosis la que consumen”, compartió Cecchetti.
Grandes personajes
La cinta es producida por Machete Films y está protagonizada por el actor francés François Negret y el corredor rarámuri José Cruz Apachoachi, además de pobladores de esa comunidad en Chihuahua. “Los dos fueron grandes personajes. François Negret parece la encarnación de Artaud, un actor superintenso que lleva todo al límite.
“Traía esa intensidad en su ADN. Cuando lo contacté, me confesó que siempre había querido interpretar al poeta francés, fue el mejor Artaud que pudimos haber elegido. José Cruz Apachoachi, el protagonista rarámuri, tiene carisma y un corazón enorme, se da a querer muy fácilmente y creo que la cámara lo quiso mucho, desde su sonrisa y mirada.
“Los actores tienen códigos de vida completamente opuestos, fue como hacer la encarnación del viaje que vivió Artaud, que fue una colisión y que poco a poco se entretejió y se convirtió en esta colaboración y en este aprendizaje, hubo escenas que nos costó mucho trabajo hacer.
“Conforme avanza la historia, crece una confrontación entre ellos y en el set realmente se dio. Esto nos enriqueció mucho”, agregó el cineasta.
El largometraje es la segunda entrega de la trilogía que concibió Cecchetti sobre las culturas originarias del país. La primera fue El sueño del Mara’akame (2016), que aborda la historia de un joven que quiere convertirse en músico y con la cual obtuvo un premio Ariel por ópera prima, categoría en que también ganó en el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2017.
Cecchetti estudió dirección cinematográfica en el CUEC-UNAM y en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, Italia y recibió en dos ocasiones el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.
“Es clara la continuidad entre El sueño del Mara’akame y Jíkuri..., son muy distintas, pero nacen de esta curiosidad de encontrar la mística de las comunidades originarias. Ambas películas tienen en común el jíkuri. “Si bien la manera cómo ritualizan la planta es diferente, también la unen con los sueños, que es uno de mis temas principales, y para las dos culturas tienen un gran peso, lo mismo que para el surrealismo, por eso en la cinta el puente que se crea entre rarámuris y Artaud es por medio de este ambiente onírico”, finalizó el director.

Hola, déjenos un comentario