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Un grupo internacional de científicos logró identificar las zonas costeras del planeta con mayor capacidad para almacenar carbono durante largos periodos, un descubrimiento que podría cambiar la manera en que se protegen los océanos frente al calentamiento global.


La investigación reveló que las algas marinas tienen un papel importante en la captura de carbono, aunque solamente una pequeña parte de las costas del mundo reúne las condiciones necesarias para conservarlo bajo los sedimentos durante décadas o incluso siglos.


El estudio, encabezado por investigadores de la Universidad de Zhejiang, en China, con participación de especialistas de otras instituciones internacionales, permitió elaborar un mapa que muestra cuáles son los lugares donde este proceso ocurre con mayor facilidad.


Los científicos explicaron que las algas absorben dióxido de carbono durante su crecimiento, pero cuando mueren o se desprenden, sus restos necesitan llegar a fondos marinos donde puedan quedar enterrados antes de descomponerse.


Cuando esto sucede, parte del carbono permanece almacenado en los sedimentos y se evita que regrese rápidamente al ambiente, por lo que estos espacios pueden contribuir a disminuir la acumulación de gases responsables del calentamiento global.


Sin embargo, los resultados mostraron que el 67.3 por ciento de las costas del planeta tiene condiciones poco favorables para este proceso, mientras que menos del uno por ciento alcanza niveles especialmente altos de capacidad para enterrar carbono procedente de las algas.


Entre las regiones que destacan se encuentran el estuario del Amazonas, algunas bahías de China y Corea, el suroeste de Japón, los fiordos de la Patagonia y determinadas zonas costeras de Rusia.


Para obtener estos resultados, los investigadores analizaron mil 617 mediciones de acumulación de sedimentos marinos y utilizaron herramientas de inteligencia artificial para identificar las características de las costas con mayor potencial de almacenamiento.


Uno de los descubrimientos más interesantes es que las bahías, los fiordos y las costas con numerosas entradas de agua pueden funcionar como trampas naturales, ya que sus características permiten que los restos de las algas se acumulen y queden cubiertos por sedimentos.


El problema es que muchas de estas zonas todavía no cuentan con una protección ambiental suficiente.


De acuerdo con la investigación, solamente el 17.1 por ciento de las costas con las condiciones más favorables para almacenar carbono se encuentra dentro de áreas marinas protegidas. En cambio, las zonas con menor potencial alcanzan una cobertura de protección del 23.9 por ciento.


Esta diferencia llevó a los especialistas a plantear que los esfuerzos de conservación deberían tomar en cuenta no solamente la biodiversidad de los océanos, sino también su capacidad para almacenar carbono de manera natural.


Los investigadores calcularon que, si las futuras áreas protegidas se establecen en lugares con mejores condiciones, el potencial promedio de almacenamiento dentro de esas zonas podría ser hasta 1.8 veces mayor que mediante una selección aleatoria.


El estudio también señala que países como Rusia, Canadá, Estados Unidos, Brasil y China concentran una parte importante de las zonas costeras con estas características, aunque existen oportunidades en otras regiones del planeta.


Los científicos aclararon que el mapa identifica condiciones favorables para almacenar carbono, pero no representa una medición exacta de cuánto carbono queda enterrado en cada lugar.


Aun así, el descubrimiento ofrece una nueva herramienta para decidir qué ecosistemas marinos necesitan mayor protección y cómo aprovechar su capacidad natural para contribuir a enfrentar el cambio climático.


Aunque conservar estas zonas no sustituye la necesidad de reducir las emisiones contaminantes, los resultados muestran que proteger adecuadamente los océanos también puede ser una medida importante para cuidar el clima del planeta.

Muy Interesante

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