El uso de inteligencia artificial (IA) para resolver tareas escolares puede facilitar el trabajo de los estudiantes, pero también representa un riesgo cuando se convierte en un sustituto del esfuerzo y el razonamiento propio, advierten especialistas en educación.
La profesora e investigadora de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Anita Feridouni Solimani, explicó que el problema no está en utilizar estas herramientas, sino en acostumbrarse a recibir respuestas sin comprender cómo se obtienen.
En un análisis publicado por la Fundación Muy Interesante, la especialista señala que la inteligencia artificial ya forma parte de las actividades cotidianas de muchos estudiantes, quienes la utilizan para resumir lecturas, redactar trabajos, resolver problemas matemáticos y buscar información.
Sin embargo, depender demasiado de estas herramientas podría limitar el desarrollo de habilidades importantes, como analizar información, resolver problemas, organizar ideas y construir opiniones propias.
Uno de los estudios citados en la publicación fue realizado con cerca de mil estudiantes de secundaria, quienes utilizaron herramientas de inteligencia artificial para practicar matemáticas.
Los resultados mostraron que, mientras tenían acceso a la tecnología, algunos estudiantes mejoraron su desempeño. No obstante, cuando se les retiró la herramienta, quienes habían utilizado una versión de GPT-4 sin restricciones educativas obtuvieron resultados 17 por ciento inferiores a los de estudiantes que habían trabajado sin ella.
En cambio, quienes utilizaron una versión diseñada para funcionar como tutor, que los orientaba a razonar en lugar de proporcionarles directamente las respuestas, lograron reducir considerablemente ese efecto negativo.
La investigación plantea que la diferencia está en la manera de utilizar la inteligencia artificial. Cuando el estudiante recibe explicaciones, pistas y preguntas que lo ayudan a encontrar una solución, la tecnología puede convertirse en un apoyo para aprender.
Por el contrario, cuando simplemente copia una respuesta o entrega un trabajo generado por una aplicación, pierde la oportunidad de practicar las habilidades que necesita desarrollar.
Otro problema identificado por los especialistas es que las respuestas de estos sistemas pueden contener errores o presentar información incompleta, a pesar de estar redactadas de manera convincente.
Además, un estudio sobre escritura creativa encontró que la inteligencia artificial puede ayudar a las personas a producir relatos mejor valorados, aunque también provoca que las historias elaboradas con su apoyo se parezcan más entre sí, reduciendo la diversidad de ideas.
Ante esta situación, los investigadores recomiendan que las escuelas enseñen a utilizar estas herramientas de manera responsable, mediante actividades que obliguen a los alumnos a explicar con sus propias palabras lo aprendido.
También proponen combinar ejercicios con inteligencia artificial y trabajos realizados sin ayuda tecnológica, así como comparar las respuestas de las aplicaciones con libros, docentes y otras fuentes de información.
La especialista destaca que los maestros seguirán teniendo un papel fundamental, ya que su trabajo no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino también en enseñar a cuestionar, interpretar y desarrollar un criterio propio.
Aunque todavía se necesitan más investigaciones para conocer los efectos a largo plazo de estas herramientas sobre el aprendizaje, los especialistas coinciden en que su utilidad depende de cómo se incorporan a las actividades escolares.
La conclusión es que la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada de la educación, siempre que los estudiantes la utilicen para comprender mejor los temas y no solamente para terminar sus tareas más rápido.
Muy Interesante

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