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Ciudad de México.- Mientras cada vez más empresas anuncian inversiones para reducir las emisiones contaminantes y combatir el cambio climático, también crece el número de compañías señaladas por exagerar o presentar de manera engañosa sus beneficios ambientales, una práctica conocida como greenwashing o lavado de imagen verde.


Un informe de la firma especializada RepRisk reveló que las empresas relacionadas con posibles prácticas de este tipo aumentaron 28 por ciento en el último año, por segunda ocasión consecutiva, lo que pone en duda la transparencia de algunos compromisos ambientales del sector empresarial.


De acuerdo con el quinto informe anual de RepRisk sobre greenwashing, los incidentes asociados con riesgos de greenwashing registraron un crecimiento del 112 por ciento durante los últimos cinco años, pese a los esfuerzos internacionales por avanzar hacia una economía con menores emisiones de carbono.


Uno de los principales hallazgos es que el problema ya no se concentra únicamente en industrias tradicionalmente contaminantes, como la petrolera, sino que también se presenta en sectores considerados fundamentales para la transición energética.


Entre 2022 y 2026, la proporción de empresas vinculadas con estos riesgos en actividades relacionadas con energía, minería, metales y servicios informáticos pasó del 18 al 29 por ciento.


En contraste, los casos asociados con compañías de petróleo y gas disminuyeron del 17 al 12 por ciento durante el mismo periodo.


Los especialistas explican que una empresa puede fabricar productos necesarios para reducir las emisiones contaminantes y, al mismo tiempo, mantener operaciones que afectan los ecosistemas o anunciar resultados ambientales que todavía no ha conseguido.


La situación también preocupa a los consumidores. Una investigación del Instituto de Investigación Capgemini encontró que el 62 por ciento de las personas encuestadas considera que las empresas recurren al lavado de imagen verde, una percepción que ha aumentado considerablemente desde 2023.


Otro sector que enfrenta cuestionamientos es el financiero, debido a que bancos y otras instituciones pueden respaldar proyectos presentados como sostenibles sin contar con pruebas suficientes de sus beneficios ambientales.


Según RepRisk, durante 2026 el sector financiero concentró una quinta parte de los vínculos empresariales con posibles prácticas de greenwashing. Dentro de este ámbito, los servicios financieros registraron un incremento anual del 40 por ciento en su exposición a estos riesgos, mientras que en los bancos fue del 23 por ciento.


Philipp Aeby, director ejecutivo de RepRisk, señaló que “la transición depende de una asignación de capital informada”, al destacar la necesidad de contar con información confiable antes de destinar inversiones a proyectos considerados ecológicos.


El informe también encontró un cambio importante en los problemas ambientales asociados con estas prácticas. Por primera vez en cinco años, las controversias relacionadas con la biodiversidad y los ecosistemas superaron a las vinculadas directamente con el cambio climático.


Durante 2026, los vínculos entre el greenwashing y los daños a ecosistemas y biodiversidad casi se duplicaron, mientras que los relacionados con el clima permanecieron estables.


Esto significa que reducir las emisiones de carbono no necesariamente garantiza que una empresa sea responsable con el ambiente, pues también deben considerarse factores como el consumo de agua, la extracción de materias primas, la pérdida de hábitats y los daños a la naturaleza.


A estas preocupaciones se suma la calidad de las evaluaciones ambientales, sociales y de gobernanza, conocidas como ESG, que utilizan los inversionistas para conocer el desempeño de las compañías.


Una investigación de ERM encontró que más de la mitad de los inversionistas consultados considera relevantes estas calificaciones para sus decisiones financieras. Sin embargo, también detectó un deterioro en la calidad de los datos de 12 de los 13 proveedores evaluados respecto a 2023.


Ante este panorama, los especialistas recomiendan que las empresas respalden sus anuncios ecológicos con información verificable, revisen los impactos de toda su cadena de producción y comuniquen con transparencia tanto sus avances como los objetivos que todavía no cumplen.


También consideran necesario que los bancos e inversionistas examinen con mayor cuidado los proyectos que financian, para evitar que los recursos destinados a combatir el cambio climático terminen respaldando actividades con beneficios ambientales cuestionables.


El informe advierte que la transición hacia una economía baja en carbono no puede medirse solamente por la cantidad de dinero invertido o por los compromisos anunciados, sino por los resultados que realmente puedan comprobarse.


Aunque el aumento de los señalamientos no significa que todas las empresas involucradas hayan cometido irregularidades, los datos reflejan una creciente preocupación por la credibilidad de las estrategias de sostenibilidad y la necesidad de distinguir entre los avances reales y las promesas publicitarias.

ExpokNews 

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