Estados Unidos.- Un sistema de inteligencia artificial desarrollado por OpenAI consiguió un avance en uno de los problemas matemáticos más difíciles de la historia, relacionado con las ecuaciones de Navier-Stokes, utilizadas para explicar cómo se mueven los líquidos y los gases. Sin embargo, el resultado ha generado debate porque todavía no responde una de las preguntas fundamentales sobre el comportamiento de los fluidos.
Las ecuaciones de Navier-Stokes fueron desarrolladas en el siglo XIX y permiten describir fenómenos cotidianos como el movimiento del agua en un río, las corrientes de aire, la formación de remolinos e incluso la circulación de la sangre por el cuerpo humano.
Aunque estas ecuaciones se utilizan desde hace décadas en investigaciones científicas y aplicaciones industriales, los matemáticos todavía buscan demostrar si sus soluciones pueden mantenerse estables en tres dimensiones o si, bajo determinadas condiciones, pueden desarrollar valores infinitos que impidan continuar con los cálculos.
Esta dificultad llevó al Instituto Clay de Matemáticas a incluir el problema entre los siete Problemas del Milenio, presentados en el año 2000, con una recompensa de un millón de dólares para quien consiga resolverlo de manera rigurosa.
El 8 de septiembre de 2026, OpenAI anunció que había desarrollado una demostración matemática sobre la aparición de una singularidad, es decir, una situación extrema en la que una de las magnitudes utilizadas para describir el movimiento de un fluido deja de comportarse de manera regular.
El resultado fue obtenido mediante un sistema de inteligencia artificial que analizó diferentes posibilidades hasta encontrar una construcción matemática capaz de producir ese fenómeno.
La particularidad es que la demostración utilizó una fuerza externa diseñada específicamente para provocar la formación de remolinos cada vez más pequeños, hasta alcanzar un comportamiento singular.
Esta condición es importante porque el problema original contempla diferentes escenarios. Algunos buscan comprobar si las soluciones permanecen regulares sin fuerzas externas, mientras que otros permiten introducirlas para demostrar que pueden aparecer singularidades.
De acuerdo con el análisis publicado por Muy Interesante, la inteligencia artificial habría encontrado una solución para dos de las cuatro alternativas contempladas en el planteamiento oficial, pero no habría resuelto el comportamiento de los fluidos cuando no interviene esa fuerza adicional.
Para desarrollar el trabajo se utilizaron aproximadamente 10 mil agentes de inteligencia artificial que colaboraron durante varios días, intercambiando millones de mensajes y explorando diferentes estrategias matemáticas.
El proceso habría generado alrededor de 130 mil millones de unidades de procesamiento de texto, conocidas como tokens, antes de completar la demostración mediante Lean, un sistema informático especializado en comprobar la validez lógica de pruebas matemáticas.
La investigación también aprovechó conocimientos desarrollados durante años por especialistas humanos, particularmente trabajos relacionados con la formación de remolinos y la concentración de energía en escalas cada vez más pequeñas.
Entre los antecedentes destacan las aportaciones de los matemáticos Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa, quienes habían estudiado mecanismos capaces de concentrar el movimiento de los fluidos mediante estructuras de vorticidad.
El resultado llamó la atención de la comunidad científica porque muestra cómo la inteligencia artificial puede contribuir a desarrollar demostraciones complejas que requieren enormes cantidades de cálculos y comprobaciones.
Sin embargo, especialistas advirtieron que verificar matemáticamente una demostración no significa necesariamente que esta explique por completo los fenómenos físicos que ocurren en la naturaleza.
Un análisis posterior, presentado por los investigadores Peter Constantin, Mihaela Ignatova y Vlad Vicol, señaló que la construcción propuesta no permite eliminar la fuerza externa sin perder el comportamiento singular que se pretende demostrar.
Esto significa que todavía permanece abierta la pregunta sobre si un fluido inicialmente regular puede desarrollar una singularidad por sí solo, sin recibir una intervención externa especialmente diseñada.
El Instituto Clay también señaló que cualquier posible solución deberá someterse a un proceso de revisión científica antes de recibir reconocimiento oficial, por lo que el premio de un millón de dólares no se considera otorgado.
Más allá de esta discusión, el avance representa un ejemplo del papel que comienzan a desempeñar los sistemas de inteligencia artificial en investigaciones matemáticas avanzadas.
La posibilidad de combinar herramientas automatizadas con décadas de conocimientos científicos podría acelerar futuras investigaciones, aunque los especialistas coinciden en que sigue siendo indispensable la revisión humana para determinar el alcance y la importancia de los resultados.
Por ahora, el trabajo abre una nueva etapa en el estudio de las ecuaciones de Navier-Stokes, pero deja pendiente comprender completamente cómo pueden comportarse los fluidos en las condiciones que interesan a la física.
Muy Interesante

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