El Cairo, Egipto.- Un equipo de arqueólogos descubrió en la antigua necrópolis de Saqqara una tumba de más de 4 mil años que perteneció a un importante funcionario del Imperio egipcio. En su interior encontraron dos extrañas figuras de madera y varios instrumentos de bronce que pudieron utilizarse para realizar procedimientos médicos, aunque su verdadera función todavía es investigada.
El hallazgo ocurrió al noroeste de la pirámide del faraón Merenre, perteneciente a la VI dinastía, durante excavaciones realizadas por especialistas egipcios. La sepultura corresponde a un hombre llamado Weni, quien ocupó varios cargos de alto nivel dentro de la administración y la vida religiosa del antiguo Egipto. Las inscripciones encontradas lo identifican como alcalde, tesorero, sacerdote y funcionario cercano a la monarquía, lo que demuestra la importancia que tenía dentro de la sociedad de aquella época.
La tumba fue construida con ladrillos de adobe y cuenta con un pozo funerario de aproximadamente seis metros de profundidad. A pesar del paso de los siglos, sus paredes conservan escenas decorativas, inscripciones y colores que han resistido gracias a las condiciones secas del terreno. Esta conservación permitirá a los investigadores conocer mejor las prácticas funerarias y la organización de las construcciones destinadas a personajes importantes.
Uno de los descubrimientos más llamativos fue la presencia de dos pequeñas estatuas de madera colocadas en una postura de adoración poco habitual. Las figuras aparecieron en una habitación abovedada situada encima de la cámara funeraria y podrían haber formado parte de alguna ceremonia religiosa, aunque los especialistas todavía no han logrado determinar su significado.
En el mismo complejo se recuperaron instrumentos de bronce que, por sus características, podrían haber sido utilizados en actividades médicas. Los objetos tienen semejanzas con herramientas representadas en antiguos monumentos egipcios, pero existe una duda importante: ninguna de las inscripciones identifica a Weni como médico. Por ello, los arqueólogos buscan establecer si las piezas estaban relacionadas con prácticas de salud, rituales religiosos o alguna otra actividad desconocida.
El análisis de los restos humanos también aportó información sobre la vida del funcionario. Los primeros estudios indican que murió después de los 50 años y que padecía problemas dentales avanzados, además de presentar alteraciones en los huesos compatibles con esfuerzos físicos repetidos. Estos datos ayudarán a comprender las enfermedades y condiciones de vida de quienes formaban parte de las clases privilegiadas del antiguo Egipto.
Durante las excavaciones también apareció una puerta falsa perteneciente a una mujer llamada Sekhet-Nebty, identificada como sacerdotisa de la diosa Hathor. En las creencias funerarias egipcias, estas estructuras representaban simbólicamente un punto de comunicación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Por ahora, se desconoce si existía alguna relación familiar o religiosa entre esta mujer y Weni.
El descubrimiento fue dado a conocer por las autoridades egipcias en octubre de 2026 y forma parte de los trabajos que se realizan en Saqqara, una de las zonas arqueológicas más importantes del país, utilizada durante siglos como lugar de enterramiento de funcionarios, sacerdotes y miembros de la realeza.
Los investigadores continuarán analizando los objetos, las inscripciones y los restos encontrados para conocer mejor la historia del funcionario y explicar por qué fue enterrado junto a instrumentos que podrían estar relacionados con la medicina. El hallazgo demuestra que, incluso después de cuatro milenios, las antiguas tumbas egipcias todavía conservan información capaz de revelar aspectos desconocidos de aquella civilización.
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