El senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, llegó este miércoles a Estados Unidos después de abandonar su país pese a una orden del Supremo Tribunal Federal que le prohibía salir de Brasil, en medio de una investigación por presunto lavado de dinero.
El político, que recientemente perdió las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva, viajó acompañado de su esposa y sus dos hijas en un avión privado que salió de Argentina, hizo escala en Ecuador y finalmente aterrizó en Miami.
De acuerdo con información confirmada por la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, Bolsonaro y su familia cruzaron la frontera desde Brasil a las 22:50 horas del martes 27 de octubre, utilizando el Puente Internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones.
Las autoridades argentinas señalaron que los cuatro ingresaron con documentos de viaje vigentes y sin restricciones para entrar al país. Posteriormente, a las 23:30 horas, abordaron una aeronave privada de la empresa Baires Fly, cuyo plan de vuelo señalaba como primer destino la ciudad de Guayaquil, Ecuador.
El avión, un Gulfstream G400, realizó una escala para cargar combustible y continuó hacia Estados Unidos, donde aterrizó a las 09:25 horas, tiempo local de Miami, en el aeropuerto de Opa-locka.
La salida del senador ocurrió a pesar de que el juez Alexandre de Moraes había ordenado que entregara sus pasaportes, tanto el ordinario como el diplomático, y permaneciera en territorio brasileño mientras avanzaban las investigaciones en su contra.
Un día antes de abandonar el país, Bolsonaro había asegurado públicamente que cumpliría con la orden judicial. "Entregaré mis pasaportes y me defenderé de esta aberración. Nunca pensé en abandonar el país", declaró el lunes 26 de octubre.
Sin embargo, no entregó los documentos dentro del plazo establecido y posteriormente salió de Brasil, lo que abrió nuevos cuestionamientos sobre las posibles consecuencias legales de su decisión.
La investigación judicial está relacionada con presuntas operaciones de lavado de dinero mediante empresas y casas de apuestas vinculadas con el abogado Willer Tomaz, cercano al senador. Las autoridades brasileñas buscan determinar si se utilizaron estas actividades para ocultar el origen de recursos económicos.
El caso también incluye información bancaria que, según las investigaciones, relacionaría a Bolsonaro con una empresa del abogado. Tanto el senador como Tomaz han rechazado las acusaciones y sostienen que no cometieron irregularidades.
La salida de Brasil ocurrió apenas dos días después de que Bolsonaro perdiera la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo 25 de octubre. Aunque el resultado favoreció a Luiz Inácio Lula da Silva, el candidato opositor cuestionó los comicios y anunció que buscaría impugnarlos.
El gobierno de Estados Unidos confirmó, por medio de un funcionario del Departamento de Estado, que otorgaría visas a Bolsonaro y a su familia para permitirles ingresar al país. Sin embargo, la autorización migratoria no significa que se les haya concedido formalmente asilo político.
El presidente Donald Trump manifestó su disposición a recibir al político brasileño, mientras que Lula criticó su salida del país y consideró que debía permanecer en Brasil para demostrar su inocencia ante las autoridades.
La situación ha generado una nueva controversia política y judicial, ya que Bolsonaro abandonó territorio brasileño pese a las restricciones impuestas por el máximo tribunal.
Por ahora, queda pendiente conocer qué medidas adoptará la justicia de Brasil por el incumplimiento de la orden y si el senador solicitará formalmente protección política en Estados Unidos.
AGENCIAS

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