Un estudio arqueológico realizado en Israel reveló que las comunidades humanas que habitaron la región hace aproximadamente 15 mil años incluían serpientes y lagartos en su alimentación habitual, una práctica que se mantuvo durante más de tres milenios y que aporta nuevos datos sobre las costumbres de los primeros grupos sedentarios.
El descubrimiento se produjo en el yacimiento de el-Wad, ubicado en el monte Carmelo, donde investigadores de la Universidad de Haifa analizaron miles de restos animales pertenecientes a la cultura natufiense, una sociedad de cazadores y recolectores que comenzó a establecer asentamientos permanentes mucho antes del desarrollo de la agricultura.
La investigación, publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), identificó que entre el 25 y el 42 por ciento de los restos animales estudiados correspondían a serpientes y lagartos, lo que demuestra su importante presencia entre los recursos aprovechados por aquellas comunidades.
Una de las principales evidencias fue el hallazgo de 82 vértebras de serpiente con pequeñas marcas de corte realizadas mediante herramientas, lo que permitió establecer que estos animales eran procesados deliberadamente por los habitantes del lugar.
Los especialistas observaron que las incisiones aparecían en posiciones similares, lo que sugiere que existía una técnica sistemática para retirar la carne de los reptiles, comparable con los procedimientos utilizados para preparar otros animales destinados al consumo.
Entre las especies identificadas destaca el lagarto de cristal europeo, que representó el 35 % de los restos de serpientes y lagartos encontrados. También aparecieron ejemplares de serpiente látigo grande y culebra bastarda, animales que probablemente eran seleccionados por su tamaño y aprovechamiento alimenticio.
Otro aspecto relevante es que el consumo de reptiles aumentó durante los periodos en que los asentamientos permanecieron ocupados por más tiempo, mientras que disminuyó cuando las comunidades adoptaron una movilidad estacional.
Esta relación llevó a los investigadores a considerar que la incorporación frecuente de serpientes y lagartos a la dieta pudo estar vinculada con el surgimiento de formas de vida cada vez más sedentarias, cuando las poblaciones comenzaron a aprovechar de manera intensiva los recursos disponibles alrededor de sus viviendas.
El estudio también demuestra que las comunidades prehistóricas tenían una alimentación mucho más variada de lo que tradicionalmente se pensaba, pues además de cazar grandes mamíferos y recolectar plantas, aprovechaban animales pequeños que durante mucho tiempo recibieron escasa atención en las investigaciones arqueológicas.
Los resultados permiten comprender mejor cómo se alimentaban las poblaciones del antiguo Levante miles de años antes de la aparición de las civilizaciones históricas y de las posteriores restricciones religiosas relacionadas con el consumo de determinados animales. 
Muy Interesante

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