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Ciudad de México.- La empresa IKEA enfrenta cuestionamientos por el origen de la madera utilizada para fabricar sus muebles, luego de que Greenpeace denunciara que algunos de sus proveedores estarían relacionados con la tala de bosques de gran importancia ecológica en Europa.

La organización ambientalista publicó una investigación en octubre de 2026 en la que advierte que los controles y certificaciones utilizados por la compañía no necesariamente garantizan la conservación de los ecosistemas de donde obtiene sus materias primas.

Uno de los casos señalados se encuentra en los montes Cárpatos, en Rumania, donde investigadores documentaron actividades de tala en el bosque de Rusca Montană, una zona considerada para recibir protección ambiental.

Según Greenpeace, parte de la madera extraída de esa región estaría vinculada con productos comercializados por IKEA, entre ellos la cama SNIGLAR y el taburete BEKVÄM.

La organización aclaró que el problema no se limita a determinar si la extracción de madera cumple con las leyes, pues incluso una tala autorizada puede afectar gravemente a bosques antiguos y especies que dependen de ellos.

El volumen de madera que utiliza la compañía también llamó la atención. Durante el ejercicio fiscal 2025, sus proveedores procesaron aproximadamente 14.7 millones de metros cúbicos de madera equivalente, de los cuales el 81 por ciento correspondió a fibras vírgenes y el 19% a materiales reciclados.

Por su parte, IKEA asegura que el 96.5% de la madera y el papel empleados en sus productos cuenta con certificación forestal FSC o procede de materiales reciclados.

La empresa rechazó varias conclusiones de Greenpeace y sostuvo que mantiene controles para verificar la procedencia de sus materias primas, además de exigir a sus proveedores información sobre sus actividades forestales.

También afirmó que no acepta madera procedente de talas ilegales y que participa en proyectos de investigación para mejorar la conservación y el aprovechamiento responsable de los bosques.

Sin embargo, Greenpeace considera que estas acciones resultan insuficientes y pidió a la compañía evitar la compra de madera proveniente de zonas con alta biodiversidad, aunque todavía no cuenten con protección legal.

La organización también solicitó establecer metas ambientales verificables para 2030 y reducir la dependencia de madera recién extraída mediante un mayor aprovechamiento de materiales reciclados.

Las denuncias se suman a investigaciones anteriores de otras organizaciones que han cuestionado el abastecimiento forestal de IKEA, aunque los nuevos señalamientos no constituyen por sí mismos una resolución judicial contra la empresa.

El caso ha puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad de verificar no solamente que los muebles se fabriquen con materiales certificados, sino también que su producción no contribuya a la pérdida de bosques y biodiversidad.

ExpokNews 

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