Ciudad de México.- Tener planes contra el cambio climático, anunciar metas ambientales o prometer reducir la contaminación no significa necesariamente que las empresas estén logrando resultados. Una investigación internacional encontró que muchas de estas estrategias no se traducen en una disminución real de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El estudio, realizado por Michael King, de la Universidad de Victoria, y Paul Beamish, de Western University, analizó el comportamiento ambiental de 146 grandes empresas de 30 países entre 2012 y 2023.
Los investigadores revisaron ocho mecanismos utilizados por las compañías para enfrentar el cambio climático, entre ellos establecer metas de reducción, supervisar sus emisiones, desarrollar políticas ambientales y vincular los salarios de sus directivos con objetivos de sostenibilidad.
Los resultados mostraron que solamente uno de estos mecanismos tenía una relación clara con reducciones exitosas de emisiones: contar con objetivos validados por la iniciativa internacional Science Based Targets (SBTi), que evalúa si las metas empresariales están respaldadas por criterios científicos.
Esto significa que una compañía puede presentar informes ambientales, anunciar compromisos y promover una imagen responsable sin que necesariamente esté reduciendo la contaminación que generan sus operaciones.
Los especialistas explicaron que las empresas con objetivos validados científicamente mostraron mejores resultados, especialmente cuando mantenían sus compromisos durante varios años.
Sin embargo, aclararon que esto no significa que las demás medidas sean inútiles, sino que necesitan formar parte de una estrategia más amplia, acompañada de supervisión, mediciones confiables y acciones concretas.
Uno de los hallazgos más llamativos fue que relacionar los bonos o salarios de los directivos con objetivos ambientales no siempre produjo los resultados esperados. Incluso, en las empresas analizadas, esta práctica apareció asociada con mayores emisiones.
Los investigadores advirtieron que esa relación no demuestra que los incentivos económicos provoquen más contaminación, pues también pueden intervenir factores como el crecimiento de las empresas y las características de cada industria.
Otro estudio de los mismos especialistas encontró que el 71 por ciento de las compañías había conseguido disminuir sus emisiones operativas, aunque menos del 45% lo hacía con la rapidez necesaria para cumplir con los objetivos internacionales establecidos en el Acuerdo de París.
La diferencia es importante porque reducir cierta cantidad de emisiones no significa necesariamente que una empresa esté avanzando al ritmo necesario para contribuir a frenar el calentamiento global.
Los resultados plantean la necesidad de evaluar a las compañías por sus avances reales y no solamente por los compromisos ambientales que anuncian públicamente.
Los investigadores concluyeron que las estrategias empresariales deben contar con objetivos científicos, seguimiento constante y cambios en sus operaciones para que los compromisos contra el cambio climático se conviertan en reducciones medibles de emisiones.
ExpokNews

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