0

Ciudad de México.- Una de las diferencias más conocidas entre los seres humanos y los chimpancés se encuentra en sus cromosomas. Mientras las personas tienen 46, estos primates poseen 48, una diferencia que los científicos han logrado explicar mediante un antiguo proceso de fusión genética ocurrido hace millones de años.


La clave está en el cromosoma 2 humano, que se formó cuando dos cromosomas presentes en nuestros antepasados se unieron y dieron origen a uno solo. Este cambio permite entender por qué compartimos gran parte de nuestro material genético con los chimpancés, aunque tengamos un número distinto de cromosomas.


Durante años, los investigadores han encontrado señales de esta unión en el ADN humano. Una de las más importantes es la presencia de secuencias similares a los telómeros, estructuras que normalmente se encuentran en los extremos de los cromosomas, pero que en este caso aparecen en una región interna.


Esta característica es considerada una huella genética de la antigua fusión, ya que indica que dos estructuras que anteriormente estaban separadas terminaron formando una sola.


Un estudio publicado en enero de 2026 en la revista científica Cell Genomics permitió analizar con mayor precisión la región donde ocurrió la unión. Los investigadores identificaron duplicaciones de ADN, inversiones y otros cambios que muestran que el proceso fue más complejo de lo que se pensaba.


Según sus estimaciones, la fusión habría ocurrido hace aproximadamente entre cinco y siete millones de años, durante una etapa importante de la evolución de los antepasados humanos.


Los especialistas también estudiaron cómo se distribuyen determinadas secuencias genéticas entre humanos, chimpancés, bonobos y gorilas, lo que permitió reconstruir parte de los cambios que experimentaron sus antepasados comunes.


Uno de los hallazgos más interesantes surgió al estudiar células precursoras de neuronas humanas. Mediante técnicas de edición genética, los científicos observaron que modificar la región relacionada con la fusión podía alterar la actividad de distintos genes.


Esto plantea la posibilidad de que el cambio cromosómico no solamente haya reducido el número de cromosomas, sino que también tuviera consecuencias sobre la regulación genética. Sin embargo, todavía no se ha demostrado que haya sido responsable de características humanas específicas.


Los investigadores aclaran que esta fusión no fue el único acontecimiento que marcó nuestra evolución ni explica por sí sola las diferencias físicas, cognitivas y de comportamiento entre humanos y chimpancés.


También señalan que tener menos cromosomas no significa contar con menos información genética, ya que buena parte del material simplemente quedó reorganizado dentro del nuevo cromosoma.


El descubrimiento ayuda a comprender mejor la historia evolutiva de nuestra especie y demuestra cómo el ADN conserva señales de transformaciones ocurridas mucho antes de la aparición de los seres humanos modernos.


Además, aporta nuevas pistas sobre la relación que mantenemos con los grandes simios, con quienes compartimos antepasados y una extensa historia genética.

Muy Interesante 

Hola, déjenos un comentario

 
Top