0

MÉXICO.- Cada año, el 12 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Manos Rojas, una jornada de acción global para exigir el fin del reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos armados estatales y no estatales. Esta fecha no sólo nos recuerda una deuda histórica con las infancias afectadas por la guerra, sino que también nos convoca a movilizarnos por su protección integral.

En pleno 2026, el reclutamiento forzado sigue siendo una de las violaciones más graves de derechos humanos que puede sufrir la infancia. Según datos de UNICEF, más de 473 millones de niñas y niños viven en contextos afectados por conflictos armados, y se estima que cada día, al menos cinco personas menores de edad son captados como soldados, informantes, cocineros, cargadores, esclavos sexuales o usados como escudos humanos.

El derecho internacional es claro: el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en conflictos armados está prohibido por la Convención sobre los Derechos del Niño y su Protocolo Facultativo relativo a la participación de niños en conflictos armados, así como por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que lo reconoce como crimen de guerra. Estos instrumentos obligan a los Estados a prevenir, sancionar y reparar esta práctica, garantizando a las víctimas su restitución de derechos y reintegración en condiciones de dignidad.

Pero no basta con normas: se necesita voluntad política. En países como México, Colombia, Sudán o República Democrática del Congo, el reclutamiento forzado persiste como consecuencia de la pobreza, la violencia estructural, la falta de oportunidades educativas y laborales, y la impunidad. Además, las niñas enfrentan riesgos específicos, como violencia sexual, embarazos forzados o estigmatización social, lo que requiere un enfoque de género en las políticas de prevención y atención.

La campaña “Niñez Libre de Guerra” se suma a esta lucha global y hace un llamado a la acción:

- Exigir que los gobiernos tipifiquen el reclutamiento forzado como delito autónomo, no solo como una agravante más.

- Reclamar programas de desvinculación, reparación y apoyo psicosocial para todas las niñas, niños y adolescentes que hayan sido usados por grupos armados.

- Promover una cultura de paz, donde las infancias y juventudes no sean vistas como amenazas, sino como personas con derechos plenos, ellas y ellos son capaces de construir sociedades justas y seguras.

Cada firma en la petición Niñez Libre de Guerra en Change.org representa una voz que defiende la paz, la dignidad y la justicia para quienes más lo necesitan.

https://www.change.org/ninezlibredeguerra

Este 12 de febrero, pintamos nuestras manos de rojo para decir: ¡Nunca más infancias usadas en las guerras!. Porque la guerra no tiene que ser su futuro. Porque la paz empieza en la niñez. 

 

Hola, déjenos un comentario

 
Top