La Habana, Cuba.- El viceministro del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba desde enero de 2022Carlos R. Fernández de Cossío, niega que haya conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos y La Habana.
Representante de Cuba durante la primera fase del proceso de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, señala, sin embargo, que esas pláticas son factibles de realizar en un marco de respeto.
En conversación con La Jornada, explica que son chismes las versiones que difunden la idea de que familiares de figuras relevantes del gobierno de la isla pactan con Washington una transición. Se trata —dice— de rumores que funcionan como cortina de humo, para ocultar la responsabilidad de La Casa Blanca en el criminal e inhumano estrangulamiento energético contra el pueblo cubano.
A continuación, extractos sustanciales de la entrevista.
—Viceministro, Estados Unidos busca responsabilizar al gobierno cubano de las consecuencias del bloqueo que Washington aplica a la isla. ¿Es un enfoque justo?
El gobierno de Estados Unidos actúa como actúa comúnmente el opresor. En la época de la esclavitud moderna, el opresor culpaba al esclavo por no trabajar lo suficiente, por quererse fugar, por no obedecer órdenes de un dueño. Lo castigaba, penalizaba y mutilaba. En muchas ocasiones, lo mataba. Esa conducta es parecida a lo que Estados Unidos está haciendo con Cuba.
Hay que recordar que lo que sucede ahora con el combustible no comenzó en este momento. En el año 2019, hace siete años, Washington comenzó con la política de amenazar con sancionar a empresas transportistas, aseguradoras, reaseguradoras e incluso a puertos que transportaran combustible a Cuba. Eso implicó mayores limitaciones para importar combustible y lo encareció. Lo novedoso es la medida del 29 de enero es que amenaza con represalias económicas comerciales a los países que exporten combustible a nuestro país.
Esto tiene implicaciones en dos sentidos. Primero, en el impacto sobre la población cubana, cruel y muy dañino. Cuba no puede producir el combustible, producción de alimentos, abasto de agua.
El segundo impacto es global. Plantea a todos los países que, Estados Unidos tiene la prerrogativa de limitarlos o coaccionarlos en función de a donde destinar sus bienes nacionales. Es caso del combustible. ¿Dónde está el freno de esto? Lo que hace es una amenaza para todo el mundo.
Culpar a Cuba de ser responsable del bloqueo en su contra es cínico, mendaz. Detrás de esta acusación hay una inmensa mentira.
La determinación de Washington, de decirle al resto del mundo si pueden o no venderle petróleo a Cuba, significa que está acotando la soberanía de esas naciones.
—¿Lo que Estados Unidos e Israel hicieron en Gaza fue un punto de inflexión de lo que Washington hace ahora en Cuba?
Hay que establecer diferencias en las dimensiones. A Gaza la sometieron a un bombardeo atroz. Se asesinó a decenas de miles de personas a la vista del mundo entero.
Lo que tiene un grado de comparación con lo que nos acontece es la pasividad internacional. Lo que sucede con Cuba hoy le puede suceder a cualquier país, sin límite.
—¿Hay conversaciones de alto nivel entre el gobierno cubano y Estados Unidos?
No existe ningún diálogo de alto nivel entre el gobierno de Estados Unidos y Cuba. Ni siquiera hay diálogo a nivel intermedio. Hemos tenido intercambio de mensaje. Lo que hay son las conversaciones usuales que han existido a lo largo de mucho tiempo. Incluso, menos que eso. Hasta hace un año, teníamos diálogos habituales a nivel de alto funcionario con el departamento de Estado. Hoy eso no existe.
—Se ha difundido que hay diálogo informal entre integrantes de familias relevantes de la isla y el gobierno de Estados Unidos, en la perspectiva de una transición en Cuba. Y que México serviría como puente.
Son rumores. No es cierto que existan pláticas de familiares de nadie que represente al gobierno cubano y Estados Unidos, en función de un diálogo. México, no está jugando ningún papel de este tipo.
Pero depende de lo que significa ser puente. México desempeña un papel muy importante en sus relaciones amistosas y sus acciones solidarias con Cuba. Eso de por sí significa un puente, puesto que muestra un ejemplo de lo que otros países podrían hacer.
—Estados como el Vaticano han mediado entre Estados Unidos y Cuba. ¿Podrían suceder eso ahora?
Si tienen la voluntad de hacerlo, como sucedió en el pasado, diversos países podrían facilitar el espacio. Pero Cuba y Estados Unidos tenemos relaciones diplomáticas. Tenemos incluso embajadas en nuestras respectivas capitales. De modo que no es necesario que exista un canal de comunicación. Lo que tiene que existir es voluntad.
Esa posibilidad se puede dar. Pero requiere voluntad y disposición del gobierno de Estados Unidos a tener un diálogo que serio, respetuoso, que tome en cuenta que no puede violentar los derechos y las prerrogativas soberanas de las partes. No es mucho pedir. Nada de lo que Cuba plantea es irracional.
Cuba no es un dominio de Estados Unidos. No es su colonia. Ni de Estados Unidos, ni de ningún país. Es un estado soberano.
Pensamos que es posible un diálogo con el gobierno del presidente Trump. Pero éste tiene que considerar cuáles son verdaderamente sus intereses nacionales, sus prioridades, los elementos que resultan de importancia para su seguridad nacional, para el bienestar y nivel de vida de su población.
Debe dejar de lado las ficciones que los sectores anticubanos en Estados Unidos fabrican, para seguir viviendo y seguir lucrando con la hostilidad bilateral. Debe dejar de mentir al decir que Cuba es una amenaza, porque eso es imposible. Cuba no participa en el tráfico ilícito de drogas, ni permite que su territorio se utilice con esos fines. No hay crimen organizado. Cuba ha cooperado en innumerables ocasiones con Estados Unidos en estas esferas.
Los ciudadanos estadunidenses no pueden vacacionar en Cuba porque su gobierno lo prohíbe. Las empresas estadunidenses no pueden hacer negocios, ni invertir, ni obtener ganancias en Cuba, porque su gobierno no se lo permite. Cubanos que viven en Estados Unidos no viajan a Cuba, no se relacionan con su familia y no realizan negocios en la isla por la política de amenazas e intimidación que existe contra ellos dentro de Estados Unidos. Un diálogo permitiría eliminar todas esas prohibiciones.
—¿De dónde viene esa animadversión hacia Cuba?
Hay una noción política afincada en Estados Unidos durante 67 años, que no tiene que ver con la actual generación de sus políticos, de que hay que impedir que Cuba prospere porque hizo una revolución. El país se revolucionó, eso, nadie lo puede cambiar. Y por eso se le sigue castigando.
En adición a eso, hay una clase política estadunidense, que no es muy numerosa, pero está bien conectada, que ha hecho negocio y carrera política, viviendo de la hostilidad hacia Cuba. Lucran con ello.
—¿Provienen estos rumores de Marco Rubio?
Puede ser, no podemos descartarlo. Pero ha funcionado como una cortina de humo para no hablar del crimen que se comete contra el pueblo de cubano. En vez de preguntarse cuánto daño se le provoca a la gente, qué legitimidad tiene Estados Unidos para atacar a Cuba, o, en qué medida se limita la soberanía de otros países, cierta prensa pregunta cuestiones como ésta.
Se ha dañado muchísimo al pueblo cubano y se le puede dañar más. Cuando se deprimen la producción de alimentos, de servicios de salud, se hace mucho daño. Una sala de terapia intensiva, un salón de cirugía y una hemodiálisis no pueden funcionar sin electricidad. No se puede distribuir alimentos si no hay combustible para transportarlos. No se puede bombear agua, si no hay combustible para generar la energía requerida. Sin combustible no pueden funcionar las ambulancias ni los taxis, ni pueden acudir a su trabajo maestros y médicos.
Todas esas limitaciones existen. Pero Estados Unidos no logrará alcanzar la meta que se ha propuesto. Este milagro se explica porque este país ha tenido durante 67 años una revolución socialista, concebida para el ser humano, para la justicia social, para que todo el mundo cargue con los desafíos y todo el mundo se beneficie.
LA JORNADA

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