Por Carlos Fernández-Vega.- Mediáticamente envalentonado –siempre de dientes para afuera–, el pasado viernes (fecha límite para que pagara 51 mil millones de pesos que debe en impuestos) el megalómano evasor fiscal Ricardo Salinas Pliego publicó en su red social una fotografía en la que aparece con una pistola tipo arcabuz en pose de matón de barrio, para dar la idea de que es muy audaz, que nadie lo doblega y menos los “zurdos de mierda”. Sin embargo, en los hechos, tras la sesión fotográfica, rápidamente se subió a un aerotransporte, de inmediato abandonó el país (viajó al Caribe, según dijo, obviamente lejos de territorio mexicano) y, como el miedo no anda en burro, abordó su yate Lady Moura para evitar cualquier intento de captura, si lo hubiera.
Un día antes, el pasado jueves, se apersonó en un soporífero programa de chismes del espectáculo, que se transmite en un canal de su propia telebasura, y antes sus sirvientes mediáticos hizo otro ridículo: derramó lágrimas de cocodrilo, porque los goviernícolas lo tratan muy mal. Pobrecito, ¡él tan honesto!, que se siente “hostigado y extorsionado por el SAT-anás” por negarse a pagar los impuestos que por ley le corresponden (los que hace cuatro meses prometió cubrir “en 10 días”). De cualquier forma, dice el lactante, “vamos a seguir dando la batalla cultural por un mejor México”. ¡Olé!
Pero más allá de su show y mientras difundía su discurso “guerrero” y rodaban sus lágrimas de cocodrilo, lo cierto es que ese mismo día –el jueves– el “equipo” (es de suponer, de fiscalistas, abogados, contadores y demás) de Salinas Pliego se apersonó en las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para pedir clemencia y, sobre todo, en busca de no perder la posibilidad de lograr un descuento de hasta 39 por ciento del adeudo fiscal de su patrón en los términos que establece la ley, posibilidad que se hubiera cancelado en caso de no dar la cara, así sea mediante sus representantes (al mismo tiempo, el empresaurio lloraba antes las cámaras y era consolado por los intelectuales Paty Chapoy y Pedrito Sola). En la mañanera de ayer, la presidenta Sheinbaum así lo detalló: “ellos (el “equipo” del “perseguido político” y la víctima “de los parásitos del Estado, según llora el de los abonos chiquitos y los intereses de usura) se presentaron el jueves al SAT, plantearon su deseo de pagar y están en este momento en mesas, no de negociación porque no es negociación, sino del alcance de las disminuciones relacionadas con la ley”. Y como buen agiotista, Salinas Pliego no le hace el fuchi a un solo centavo.
Explicó la mandataria que el viajero por el Caribe puede ser candidato a obtener el citado descuento, porque sus representantes “plantearon su deseo de pagar; entonces, al hacerlo, pues ahí se abre el espacio, y esperamos que ocurra esta semana y (detallen) cómo van a pagar; eso es lo que está en este momento en la mesa. Esta misma semana tiene que quedar resuelto. Es decir, la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación dice que el amparo no es válido y que sí lo es la última resolución de los tribunales colegiados. En esa última resolución para dos de las empresas del Grupo Salinas se establece que pueden tener los beneficios que otorga el Código Fiscal. Y ellos (el multicitado “equipo”) están evaluando si van a poder realizarlo, que tienen deseo de pagar. Y estamos esperando esta semana para que todo sea en el marco de la ley, absolutamente en el marco de la ley”.
En caso de que Salinas Pliego no obtenga el beneficio de ley, o la proporción que le autoricen no sea de su agrado, la presidenta Sheinbaum respondió que el gobierno mexicano ya tiene el consecuente procedimiento legal (que incluye el embargo), aunque por ahora ella se limitó a decir que, si llega suceder, “ya se informaría” qué rumbo tomarían las acciones. En vía de mientras, parece que Salinas Pliego se mantiene alejado del territorio nacional y guarda sospechoso silencio en sus redes sociales. Entonces, el “audaz”, el “indoblegable”, el terror de “los zurdos de mierda” se ha atragantado con sus propias palabras, al tiempo que su pistolita tipo arcabuz y su pose fotográfica de matón de barrio sólo le sirvieron para hacer un ridículo más. Y, ante este panorama, queda claro que México no necesita, ni quiere, a “empresarios” despreciables y misóginos como este.
Las rebanadas del pastel
El esperpéntico (fuck) Trump acusa a todos de “terroristas”, cuando es un hecho que él y sus halcones encabezan un gobierno que practica el terrorismo de Estado, y los estadunidenses cada día que transcurre están más convencidos de que urge el cambio de régimen en su país.

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