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Un grupo de arqueólogos encontró en el este de Londres una colección de objetos antiguos que permite conocer cómo era la vida de los niños y las familias de escasos recursos durante los siglos XVIII y XIX. Entre los hallazgos destacan pequeñas canicas de cerámica, pizarras escolares y utensilios domésticos que permanecieron enterrados durante generaciones.


El descubrimiento se realizó en Wapping, un antiguo barrio portuario de la capital británica que durante la época victoriana estuvo habitado principalmente por trabajadores, comerciantes y familias que enfrentaban dificultades económicas. Los objetos recuperados ofrecen una mirada a las actividades que realizaban sus habitantes, especialmente los más pequeños.


Uno de los hallazgos que llamó la atención de los investigadores fue un conjunto de canicas elaboradas con cerámica para imitar el alabastro. Las piezas aparecieron dentro de un antiguo desagüe de ladrillos, donde posiblemente terminaron después de que algunos niños las perdieran mientras jugaban hace aproximadamente 150 años.


Los especialistas también encontraron fragmentos de pizarras reutilizables que todavía conservaban marcas de escritura, además de un lápiz fabricado con el mismo material. Estos utensilios eran utilizados por estudiantes de una escuela gratuita fundada en 1536 para ofrecer educación a menores provenientes de familias pobres.


En aquella época, los alumnos practicaban la escritura directamente sobre las pizarras y después borraban lo aprendido para volver a utilizarlas. Este sistema permitía reducir el gasto en materiales escolares y facilitaba que los niños recibieran enseñanza sin necesidad de contar con grandes recursos.


Las investigaciones también permitieron conocer que cerca de la escuela funcionaban viviendas de beneficencia destinadas a personas mayores sin recursos, principalmente mujeres viudas. En estos espacios recibían alojamiento y pequeñas ayudas económicas para cubrir sus necesidades básicas.


Gracias a los registros históricos, los investigadores pudieron recuperar información sobre algunas de las personas que vivieron en esas viviendas. Uno de los casos documentados corresponde a Sarah Bloomfield, una viuda de 69 años que residía en el lugar en 1871, lo que permitió relacionar los restos materiales con habitantes reales del antiguo vecindario.


Sin embargo, las excavaciones también dejaron una sorpresa. Junto a los objetos modestos aparecieron copas de vino, piezas de cerámica procedentes de distintas regiones del mundo y el sello de una botella de Château Margaux, un reconocido vino francés que durante siglos estuvo relacionado con consumidores de alto poder adquisitivo.


La presencia de estos artículos llamó la atención porque Wapping era conocido por sus condiciones de pobreza. Aunque todavía se desconoce quién fue propietario de la botella, los objetos sugieren que en el barrio también circulaban productos costosos e importados, posiblemente relacionados con su actividad comercial y portuaria.


Los arqueólogos consideran que estos descubrimientos ayudan a comprender que los barrios populares del Londres antiguo tenían una vida social más diversa de lo que suele imaginarse. En un mismo espacio convivían familias trabajadoras, comerciantes, estudiantes y personas que dependían de instituciones de caridad.


Además de aportar información sobre las diferencias económicas de aquella sociedad, los hallazgos muestran que la infancia también estaba marcada por actividades que siguen siendo familiares en la actualidad, como asistir a la escuela, aprender a escribir y jugar con amigos.


Para los especialistas, el valor de estos objetos no está necesariamente en su antigüedad o en el material con el que fueron fabricados, sino en las historias que permiten reconstruir. Unas canicas olvidadas en un desagüe o una pizarra con restos de escritura pueden revelar aspectos de la vida cotidiana que difícilmente aparecen en los grandes documentos históricos.

Muy Interesante


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