Un grupo internacional de investigadores logró recuperar ADN humano directamente de los sedimentos de cuevas prehistóricas, un avance que permitirá conocer más sobre las poblaciones antiguas sin necesidad de encontrar restos óseos.
El estudio demostró que pequeñas cantidades de material genético pueden permanecer conservadas durante miles de años en las paredes y el suelo de las cuevas, gracias a que el ADN queda adherido a minerales como la arcilla, lo que favorece su preservación a lo largo del tiempo.
Los científicos explicaron que esta técnica ofrece una alternativa para investigar la presencia de grupos humanos en sitios arqueológicos donde no se han encontrado esqueletos o estos son demasiado escasos para realizar análisis genéticos.
Además de identificar qué poblaciones habitaron estos espacios, el método permitirá conocer aspectos sobre sus desplazamientos, relaciones con otros grupos humanos y la ocupación de distintos territorios durante la prehistoria.
Los investigadores consideran que este hallazgo representa un avance importante para la arqueología y la genética, ya que amplía las posibilidades de estudiar la evolución humana mediante el análisis del ADN conservado en el entorno, sin depender exclusivamente del descubrimiento de fósiles.
Los resultados también podrían ayudar a reconstruir con mayor precisión la historia de especies humanas extintas, como los neandertales y los denisovanos, así como comprender mejor la interacción entre estos grupos y los primeros Homo sapiens que poblaron diferentes regiones del mundo.
Muy Interesante

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