El caso sostiene que diversas funciones de las redes sociales, como el desplazamiento infinito de contenido, las notificaciones constantes y otros elementos diseñados para mantener la atención de los usuarios, habrían contribuido a afectar la salud mental de jóvenes que utilizan estas plataformas.
Los demandantes argumentan que Meta conocía los posibles riesgos asociados con el uso prolongado de sus aplicaciones, pero continuó implementando herramientas orientadas a incrementar el tiempo de permanencia de los usuarios. Parte de estas acusaciones se apoyan en investigaciones internas de la empresa que fueron divulgadas en años recientes.
Con la decisión judicial, el litigio continuará su curso y permitirá que se analicen las pruebas y los argumentos presentados por ambas partes antes de que se determine si la empresa incurrió en alguna responsabilidad.
Meta ha rechazado previamente las acusaciones y sostiene que ha desarrollado herramientas y controles para proteger a los usuarios jóvenes, además de colaborar con especialistas y autoridades en materia de seguridad digital.
AGENCIAS

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