Ciudad de México. Apenas pasaba el mediodía y el Zócalo capitalino ya lucía a media capacidad, convertido en una marea tricolor que avanzaba principalmente por la calle 20 de noviembre para apartar lugar frente a las pantallas instaladas por el partido decisivo de la selección mexicana de futbol ante su similar de Ecuador.
Entre trompetazos, gritos de "¡México, México!" y familias completas vestidas de verde, blanco y rojo, la afición ya comienza a llenar la plancha desde temprano.
Sombreros, máscaras, banderas y playeras mundialistas dan forma a un ambiente festivo en el que todavía es posible caminar, aunque el flujo de personas no deja de crecer.
La Jornada

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