Chihuahua, Chih.- La visita del expresidente Felipe Calderón a Chihuahua generó críticas por parte del coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada, quien aseguró que su presencia representa una ofensa para las familias que padecieron los años más violentos de la llamada guerra contra el narcotráfico.
El legislador recordó que durante el sexenio de Calderón, Chihuahua se convirtió en uno de los estados más golpeados por la violencia, particularmente Ciudad Juárez, donde entre 2008 y 2011 se registraron miles de homicidios, secuestros, extorsiones y desapariciones que marcaron a toda una generación.
Estrada señaló que uno de los episodios más dolorosos de ese periodo fue la masacre de Villas de Salvárcar, ocurrida el 31 de enero de 2010, cuando un grupo armado asesinó a 15 jóvenes estudiantes que se encontraban en una fiesta. Recordó que semanas después, durante una visita presidencial a Ciudad Juárez, Felipe Calderón fue confrontado por Luz María Dávila, madre de dos de las víctimas, luego de que inicialmente se refiriera a los jóvenes asesinados como presuntos pandilleros.
“El hecho de que Felipe Calderón regrese a Chihuahua y participe en actos políticos es una falta de respeto para miles de familias que sufrieron directamente las consecuencias de su estrategia de seguridad”, expresó el diputado morenista.
El coordinador parlamentario afirmó que quienes vivieron aquellos años recuerdan el clima de miedo que predominó en distintas regiones del estado. “Los que vivimos en Juárez no necesitamos que nos cuenten esa historia. Basta recordar las calles vacías, las funerarias saturadas y las familias que perdieron a sus seres queridos”, señaló.
También mencionó que durante esos años numerosas comunidades de la Sierra Tarahumara enfrentaron desplazamientos forzados debido a la violencia, situación que afectó a cientos de familias que abandonaron sus hogares ante la inseguridad.
Las declaraciones de Estrada surgieron luego de la participación del expresidente en un evento político realizado el pasado 30 de mayo en la ciudad de Chihuahua, donde expresó su respaldo a la gobernadora María Eugenia Campos.
El legislador consideró que la presencia de Calderón no aporta legitimidad al escenario político estatal y, por el contrario, revive uno de los periodos más dolorosos de la historia reciente de Chihuahua.
Finalmente, sostuvo que la memoria de las víctimas debe mantenerse vigente y que la ciudadanía tiene derecho a recordar las consecuencias de las decisiones tomadas durante aquellos años. “La memoria de quienes perdieron la vida, fueron desplazados o sufrieron la violencia merece respeto”, concluyó.

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