Un nuevo análisis basado en casi 50 años de observaciones satelitales muestra que Groenlandia y la Antártida han perdido en conjunto más de 11 billones de toneladas de hielo, una transformación que ya ha contribuido de manera significativa al aumento del nivel global del mar.
El estudio, publicado en la revista Scientific Data, reunió 42 estimaciones independientes procedentes de 27 misiones satelitales. Los registros permiten reconstruir los cambios de Groenlandia desde 1972 y de la Antártida desde 1979 hasta 2023.
Entre 1979 y 2023, ambas capas de hielo perdieron alrededor de 11 mil 309 gigatoneladas, equivalentes a unos 11.3 billones de toneladas. Esa reducción elevó el nivel medio global del mar aproximadamente 31.4 milímetros.
Uno de los principales hallazgos es que la mayor parte de la pérdida no se explica únicamente por el derretimiento de la superficie. Cerca del 84 por ciento estuvo relacionado con el desequilibrio dinámico de los glaciares, es decir, con el aumento del hielo que estos transportan desde el interior de las capas heladas hacia el océano.
Los investigadores combinaron mediciones de altimetría, gravimetría e imágenes ópticas y de radar. De esta manera pudieron observar cambios en la altura, la masa y el movimiento del hielo, además de utilizar modelos climáticos para separar las pérdidas superficiales de las relacionadas con el desplazamiento de los glaciares.
Groenlandia muestra uno de los cambios más claros. Durante la década de 1970 se encontraba cerca del equilibrio, pero en los años ochenta comenzó a perder alrededor de 60 gigatoneladas anuales. Para la década de 2000 la cifra había aumentado a 192 gigatoneladas por año y en los años 2010 alcanzó unas 264 gigatoneladas anuales.
En total, Groenlandia perdió unas 6 mil 215 gigatoneladas entre 1972 y 2023. Los investigadores atribuyeron el 67 por ciento de esa pérdida al incremento de la descarga de hielo hacia el océano y el 33 por ciento a cambios en el balance de masa superficial.
La Antártida perdió alrededor de 4 mil 780 gigatoneladas entre 1979 y 2023, suficientes para elevar el nivel medio del mar unos 13.3 milímetros. La Antártida occidental concentró buena parte de la reducción, mientras que la zona oriental presentó un comportamiento diferente en los últimos años.
Entre 2020 y 2023, fuertes nevadas en la Antártida oriental provocaron una ganancia temporal de masa que compensó parcialmente las pérdidas registradas en otras partes del continente. Como resultado, la velocidad de pérdida total de la Antártida durante esos años fue más de tres veces menor que durante la década de 2010.
Groenlandia también registró una disminución temporal en el ritmo de pérdida entre 2020 y 2023, cuando perdió alrededor de 199 gigatoneladas anuales. Sin embargo, los científicos advierten que estas variaciones de pocos años no representan necesariamente una recuperación, sino fluctuaciones dentro de una tendencia de pérdida acumulada observada durante varias décadas.
El nuevo registro permite distinguir precisamente esos cambios temporales de las tendencias de largo plazo. Los investigadores consideran que contar con series de observación de casi medio siglo es fundamental para mejorar las proyecciones sobre el comportamiento futuro de las capas de hielo y su impacto sobre el nivel de los océanos.
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