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Un nuevo tipo de vidrio podría ayudar a mantener los edificios más frescos sin renunciar a la iluminación natural. Investigadores desarrollaron una película fotónica capaz de permitir el paso de buena parte de la luz visible y, al mismo tiempo, reflejar hasta 92 por ciento del infrarrojo cercano procedente del Sol.  


El desarrollo fue presentado por un equipo encabezado por Kaihua Zhang y publicado en la revista Infrared Physics and Technology. La tecnología utiliza vidrio como soporte y combina distintas capas dieléctricas y metálicas recubiertas con polidimetilsiloxano, conocido como PDMS.


A diferencia de una persiana o un cristal oscuro, el sistema busca seleccionar qué parte de la radiación puede atravesar la ventana. De acuerdo con las mediciones, mantiene una transmisión media de luz visible cercana al 60 por ciento, mientras refleja aproximadamente 92 por ciento del infrarrojo cercano.  


Esta diferencia es importante porque parte de la energía solar que entra por una ventana se encuentra en longitudes de onda que el ojo humano no puede ver. Cuando esa radiación es absorbida por muebles, pisos o paredes, termina contribuyendo al aumento de la temperatura dentro de la habitación.


El nuevo material también está diseñado para favorecer la salida de energía térmica. Presenta una emisividad de 0.938 en el infrarrojo de onda larga, característica que ayuda a liberar calor hacia el exterior mediante un proceso conocido como refrigeración radiativa pasiva.


Este mecanismo aprovecha una franja de la atmósfera situada aproximadamente entre los 8 y 13 micrómetros, donde parte de la radiación térmica puede escapar con mayor facilidad hacia el cielo. De esta manera, la ventana intenta reducir el calor que entra y facilitar al mismo tiempo la salida del que ya se encuentra en el edificio.  


Los investigadores también realizaron simulaciones para estimar su posible impacto en edificios. En condiciones modeladas para Zhengzhou, China, calcularon una reducción máxima de hasta 16 grados en la temperatura interior, mientras que en escenarios tropicales similares a Nueva Delhi estimaron ahorros de hasta 72.39 kilovatios hora por metro cuadrado en energía destinada a refrigeración.


Sin embargo, los autores advierten que estas cifras proceden de simulaciones y no significan que cualquier vivienda pueda enfriarse automáticamente 16 grados al instalar este tipo de material.


El desempeño real dependería de factores como la orientación del edificio, el tamaño de las ventanas, el aislamiento, las condiciones climáticas, la humedad, el viento, las sombras y la temperatura exterior.


Otros grupos de investigación trabajan en tecnologías similares. Algunos prototipos desarrollados durante 2026 utilizan nanocristales de celulosa o metamateriales ultrafinos para conservar la transparencia y mejorar la refrigeración pasiva.


En una de estas pruebas, una pequeña habitación experimental equipada con vidrio de nanocristales de celulosa permaneció en promedio 4.2 grados más fría durante el día que otra con vidrio convencional. Otro metamaterial transparente logró diferencias de hasta 9.7 grados respecto a determinados vidrios de baja emisividad.  


Por ahora, el reto principal será trasladar estos resultados del laboratorio a edificios reales. Para ello será necesario garantizar que los materiales puedan fabricarse a gran escala, resistir durante años la radiación ultravioleta, la lluvia y la limpieza, además de mantener un costo competitivo.


La investigación apunta hacia una nueva generación de ventanas capaces de hacer algo más que separar el interior del exterior: permitir el paso de la luz que necesitamos mientras controlan parte de la radiación que contribuye al calentamiento de los espacios. 

Muy Interesante 

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