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Investigadores de Corea del Sur desarrollaron una tecnología capaz de transformar posos húmedos de café en un combustible sólido con características similares a la antracita en apenas 90 segundos.


El método utiliza un reactor de plasma de llama que trabaja a temperaturas de entre 800 y 900 grados Celsius. Una de sus principales ventajas es que permite procesar directamente los residuos húmedos, sin necesidad de secarlos previamente.


El desarrollo fue encabezado por el investigador Park Tae Jun, del Instituto Coreano de Geociencias y Recursos Minerales (KIGAM), como una alternativa para aprovechar uno de los residuos orgánicos generados en grandes cantidades por el consumo mundial de café.


Los posos contienen una elevada cantidad de humedad, lo que hasta ahora complicaba su transformación en combustible. Los procesos convencionales necesitan primero eliminar el agua y posteriormente someter el material a tratamientos térmicos que pueden prolongarse durante horas.


Con la nueva técnica, los residuos entran directamente al reactor, donde el intenso calor provoca un secado y carbonización prácticamente simultáneos.


El proceso es al menos 40 veces más rápido que los métodos convencionales de pirólisis, de acuerdo con los investigadores.


Después de permanecer 90 segundos en el reactor, los posos adquieren propiedades energéticas similares a las de algunos carbones de alta calidad. Las pruebas mostraron además que su poder calorífico aumentó alrededor de 33 por ciento en comparación con el residuo de café sin procesar.


El resultado es un tipo de biocarbón sólido que podría utilizarse como fuente de energía en determinadas aplicaciones industriales.


Los investigadores también reportaron que el combustible producido prácticamente no contiene azufre, por lo que su utilización evitaría las emisiones de óxidos de azufre asociadas con algunos combustibles fósiles.


El proceso genera además cantidades reducidas de contaminantes secundarios, como humo y alquitrán, lo que podría representar una ventaja frente al uso tradicional de carbón mineral.


El aprovechamiento de los posos también permitiría reducir la cantidad de estos residuos que termina en vertederos o plantas de incineración. A escala mundial se generan millones de toneladas cada año y su eliminación puede producir emisiones de gases de efecto invernadero.


El reto ahora será determinar si el sistema puede llevarse del laboratorio a instalaciones capaces de procesar grandes cantidades de residuos de manera continua y con un consumo energético económicamente viable.


Mantener un reactor de plasma a temperaturas cercanas a los 900 grados requiere una cantidad considerable de electricidad, por lo que la eficiencia energética será determinante para establecer si la tecnología puede utilizarse comercialmente.


Los científicos consideran que el método tampoco tendría que limitarse al café. En el futuro podría aplicarse a otros residuos orgánicos con altos niveles de humedad, incluidos algunos desperdicios de alimentos.


La investigación abre así una posibilidad para transformar un residuo cotidiano en un producto energético de mayor valor, al convertir en cuestión de segundos los restos húmedos del café en un combustible sólido con propiedades cercanas a las de la antracita.

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