México.- Durante décadas, los billetes de 5 y 10 pesos formaron parte de la vida cotidiana de los mexicanos, hasta que fueron sustituidos por monedas debido a su corta duración y al costo que representaba seguir imprimiéndolos.
El billete de 5 pesos de la familia AA comenzó a circular el 19 de julio de 1971. Mostraba a Josefa Ortiz de Domínguez, “La Corregidora”, mientras que al reverso aparecía una vista de Querétaro con su acueducto. Estaba fabricado en papel de algodón.
Por su parte, el billete de 10 pesos entró en circulación el 15 de diciembre de 1969. En el frente llevaba la imagen de Miguel Hidalgo y la Campana de Dolores, mientras que en el reverso aparecía la Parroquia de Dolores Hidalgo, Guanajuato.
Ambos billetes comenzaron su proceso de retiro en 1992, cuando México se preparaba para el cambio de unidad monetaria. Actualmente las piezas de aquella familia ya están desmonetizadas y no pueden utilizarse para realizar pagos.
Una de las principales razones para reemplazar los billetes de baja denominación por monedas fue su duración. De acuerdo con información histórica de Banco de México, este tipo de billetes podía tener una vida útil cercana a seis meses, mientras que una moneda podía permanecer en circulación alrededor de 15 años.
Además, los cambios económicos y la inflación hicieron más práctico utilizar monedas para las denominaciones más pequeñas, reduciendo también los costos de fabricación y reposición.
Aunque dejaron de utilizarse como dinero corriente, estos viejos billetes todavía sobreviven en colecciones y recuerdos familiares, como una muestra de cómo ha cambiado el efectivo en México a lo largo de las últimas décadas.
El Financiero

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