Celebridades y multimillonarios como Rihanna y Jeff Bezos enfrentan cobros por impuestos pendientes relacionados con sus jets privados en California, un caso que también ha reabierto el debate sobre el impacto ambiental y las obligaciones fiscales de este tipo de aviación.
La oficina del tasador del condado de Los Ángeles busca recuperar alrededor de 38 millones de dólares en impuestos pendientes de propietarios de aeronaves. Entre los señalados también aparecen Stan Kroenke, propietario de los Rams; Phil Knight, cofundador de Nike, y Trey Parker y Matt Stone, creadores de South Park.
En California, los propietarios de aeronaves deben pagar anualmente un impuesto sobre la propiedad equivalente al 1 por ciento del valor del avión cuando este permanece habitualmente en el estado. La obligación puede existir aunque la aeronave esté registrada en otro lugar o su propietario no resida en California.
De acuerdo con los datos publicados, Jeff Bezos registra un adeudo aproximado de 244 mil dólares; Rihanna, de 104 mil; Stan Kroenke, de 290 mil; Phil Knight, de 89 mil, y Trey Parker y Matt Stone, de 95 mil dólares.
Representantes de varios propietarios señalaron que desconocían la existencia de este impuesto local. Algunos cubrieron los adeudos después de recibir las notificaciones, mientras que Bezos y Knight todavía no habían realizado el pago al cumplirse la fecha límite del 30 de junio.
Otro de los casos mencionados es el de Judy Sheindlin, conocida como la “Jueza Judy”, quien recibió facturas correspondientes a 2022 y 2025. La presentadora terminó pagando, aunque manifestó su inconformidad debido a que disputar legalmente el cobro podría resultar más costoso.
Los propietarios también tienen la posibilidad de inconformarse si consideran incorrecto el cálculo. El monto puede disminuir dependiendo del tiempo que la aeronave permaneció fuera de California, por lo que las autoridades prevén reclamaciones relacionadas con estos cobros.
La tecnología ha sido clave para detectar dónde permanecen los jets. La oficina del tasador comenzó a utilizar información del sistema ADS-B Out, que emplea GPS satelital y transmite aproximadamente cada segundo datos sobre la posición de las aeronaves.
Esto permite reconstruir con mayor precisión sus movimientos y establecer dónde pasan buena parte del tiempo. Sin embargo, su utilización con fines fiscales también abrió una discusión sobre privacidad, ya que se trata de información desarrollada originalmente para contribuir a la seguridad aérea.
El caso también puso nuevamente bajo la lupa el impacto ambiental de los vuelos privados. Según el informe High Flyers 2023, del Institute for Policy Studies, estas aeronaves representan aproximadamente uno de cada seis vuelos gestionados por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, FAA, pero sus propietarios aportan apenas el 2 por ciento de los impuestos que financian principalmente a la agencia.
Además, un avión privado puede generar por pasajero al menos 10 veces más contaminantes que un vuelo comercial. La flota mundial de este tipo de aeronaves también creció considerablemente: pasó de 9 mil 895 unidades en 2000 a 23 mil 133 en 2022, un incremento del 133 por ciento.
Un estudio del Consejo Internacional de Transporte Limpio, ICCT, estimó que los jets privados produjeron hasta 19.5 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero durante 2023. La cantidad representó un aumento del 25 por ciento en una década y cerca del 4 por ciento de las emisiones de la aviación civil en su punto máximo posterior a la pandemia.
Para dimensionar su impacto, el organismo calcula que un jet privado típico genera cada año emisiones comparables con las producidas por 177 automóviles de pasajeros o nueve camiones pesados.
Estados Unidos concentra buena parte de esta actividad. Durante 2023, el 65 por ciento de los vuelos privados partió de aeropuertos estadounidenses y generó el 55 por ciento de las emisiones mundiales asociadas con este tipo de aviación. Además, 18 de los 20 aeropuertos con mayor consumo de combustible y emisiones de jets privados se encuentran en ese país.
Uno de los puntos que más preocupa es el aeropuerto Van Nuys, en Los Ángeles, considerado el tercer aeropuerto de jets privados más contaminante del mundo. Está ubicado en una zona mayoritariamente hispana y de bajos ingresos, mientras recibe aeronaves vinculadas con algunas de las personas más ricas y famosas, entre ellas Kim Kardashian, Jay-Z y Elon Musk.
Ante este escenario, también se analiza la posibilidad de aumentar las contribuciones de quienes utilizan la aviación privada. El ICCT calcula que un impuesto mundial de 1.59 dólares por galón de combustible utilizado en estos vuelos podría recaudar hasta 3 mil millones de dólares al año.
Esos recursos podrían destinarse a la descarbonización de la aviación y al desarrollo de tecnologías menos contaminantes.
Los cobros dirigidos a Rihanna, Bezos y otros propietarios comenzaron como un asunto relacionado con impuestos pendientes, pero han terminado por alimentar una discusión más amplia sobre el costo ambiental de los jets privados y si quienes tienen mayor capacidad económica y generan más emisiones deberían asumir también una mayor responsabilidad.
ExpokNews

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