Un hidroavión alemán Heinkel He 115 que permaneció cerca de 70 años bajo las aguas del Hafrsfjord, en el suroeste de Noruega, es sometido a un complejo proceso de restauración después de ser recuperado del fondo marino. El aparato, identificado como 8L+FH, es considerado el único ejemplar conservado de este modelo utilizado durante la Segunda Guerra Mundial.
El Heinkel He 115 era uno de los hidroaviones empleados por la Luftwaffe para misiones de reconocimiento, colocación de minas, escolta de convoyes, búsqueda de submarinos y ataques con torpedos. El ejemplar recuperado, con número de fábrica 2398, pertenecía a la 1.ª Escuadrilla del Küstenfliegergruppe 906 y estaba desplegado en Stavanger-Sola. A finales de diciembre de 1942 salió junto con otra aeronave para escoltar un convoy alemán, pero las malas condiciones meteorológicas obligaron a cancelar la misión. Durante el regreso, fuertes rachas de viento provocaron que uno de sus flotadores se rompiera al tocar el agua, causando que el avión volcara y se hundiera; sus tres tripulantes lograron salir ilesos.
Los restos permanecieron bajo el agua hasta que en agosto de 2005 una prueba con un nuevo equipo de sonar detectó una anomalía en el fiordo. Un mes después, buzos encontraron el hidroavión y las marcas 8L+FH permitieron confirmar su identidad mediante registros militares. Las condiciones de baja oxigenación y poca corriente ayudaron a disminuir la corrosión durante décadas, pero fue hasta 2012, con autorización de las Fuerzas Armadas noruegas, cuando la aeronave pudo ser extraída.
Después del rescate, el avión permaneció durante años en un tanque de agua dulce para retirar la sal acumulada antes de intervenir su estructura de aluminio. Desde 2024, los trabajos se han concentrado principalmente en el morro, la cabina y la sección central del fuselaje, con la dificultad adicional de que prácticamente no existen planos técnicos originales del modelo. Los restauradores han trabajado a partir de bocetos y fotografías históricas y consiguieron reconstruir a mano una cubierta de cabina de cinco metros utilizando madera laminada y perfiles de aluminio.
La corrosión también obligó a tratar el ala central, los anclajes y uno de los flotadores mediante electrólisis, procedimiento que permite limpiar el metal con menor riesgo de dañarlo. Algunas piezas originales no pudieron conservarse y tuvieron que ser sustituidas con nuevas planchas y remaches para continuar la reconstrucción.
El Heinkel He 115 se encuentra ahora en el Museo de Historia de la Aviación de Sola, cerca del aeropuerto de Stavanger, donde puede ser visitado mientras continúa su recuperación. El recinto ocupa un hangar construido por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, lo que devuelve al único ejemplar superviviente de este hidroavión a un entorno estrechamente relacionado con el lugar desde donde realizó su último vuelo en 1942.
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