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Ciudad de México.- El mercado laboral mexicano se encamina hacia una transformación marcada por el envejecimiento de la población. En las próximas décadas habrá una mayor presencia de trabajadores de 50, 60 y hasta 70 años, situación que obligará a las empresas a modificar sus estrategias de contratación, capacitación y permanencia del personal.

Actualmente, México cuenta con 17 millones de personas mayores, equivalentes al 12.8 por ciento de la población. Las proyecciones indican que para 2030 este sector superará a la población joven y que en 2070 representará alrededor del 34 por ciento de los habitantes del país.

La edad mediana de los mexicanos también refleja esta tendencia. En el año 2000 era de 22 años, actualmente alcanza los 30.5 y para 2050 se estima que llegará a los 43 años.

El cambio ya comienza a observarse en el empleo. En México existen alrededor de 6.6 millones de personas ocupadas de 60 años o más, el doble de las registradas en 2005, de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Ante este panorama, especialistas advierten que las empresas tendrán que dejar de considerar la edad como un criterio para descartar candidatos y concentrarse en aspectos como las habilidades, experiencia y capacidad de aprendizaje.

Uno de los principales obstáculos será combatir el edadismo, es decir, la discriminación relacionada con la edad. Actualmente todavía existen organizaciones que asocian a los jóvenes con mayor capacidad de innovación, adaptación o manejo de tecnología, mientras que los trabajadores de mayor edad enfrentan prejuicios durante los procesos de contratación o promoción.

Uriel Valadez, fundador de Gafas Plateadas, organización enfocada en promover el respeto entre personas de distintas edades dentro del ámbito laboral, señaló que la reducción de trabajadores jóvenes obligará a las empresas a valorar cada vez más el talento de personas entre los 50 y 70 años.

Otro reto será la convivencia entre distintas generaciones. En una misma empresa podrían coincidir tres, cuatro o hasta cinco generaciones, cada una con diferentes experiencias y perspectivas sobre el trabajo.

Especialistas consideran que esta diversidad también puede representar una ventaja. Los trabajadores con mayor trayectoria pueden aportar experiencia, conocimiento de procesos y redes profesionales, mientras que los más jóvenes pueden contribuir con nuevas perspectivas y familiaridad con determinadas tecnologías.

Las empresas también deberán fortalecer la capacitación permanente. Entre las alternativas se encuentran actualizar las habilidades de los trabajadores para adaptarse a nuevas herramientas y prepararlos para desempeñar funciones diferentes conforme cambien las necesidades del mercado.

Además, se prevé que las futuras generaciones que lleguen a los 60 o 70 años tengan una relación mucho más cercana con la tecnología, debido a que habrán utilizado computadoras, internet y teléfonos inteligentes durante buena parte de su vida.

El envejecimiento poblacional obligará así a replantear las carreras profesionales, impulsar modelos laborales más flexibles y evitar que llegar a determinada edad signifique automáticamente abandonar el mercado de trabajo.

Para las empresas mexicanas, adaptarse a esta transformación dejará de ser únicamente una política de inclusión. La disminución relativa de trabajadores jóvenes podría convertir la contratación y retención del talento de mayor edad en una necesidad para mantener su competitividad durante las próximas décadas.

ExpokNews

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