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Chihuahua.— El hallazgo de una zona arqueológica de unos mil años de antigüedad en el municipio de San Francisco de Borja se vio empañado por la destrucción de la mayor parte del sitio.

Personal de la Escuela Nacional de Antropología e Historia del Norte de México (ENAH) documentó evidencia humana, de arquitectura, agricultura y de un intercambio comercial en el suroeste del estado, donde por primera vez se encontró información de esta naturaleza.

Lo anterior, luego de que pobladores del ejido Avendaños, municipio de San Francisco de Borja, hicieran obras de nivelación al interior de una cueva de unos 100 metros cuadrados, con la cual se destruyó el sitio arqueológico y sólo fue posible rescatar partes de la momia de una guacamaya, así como fragmentos de dos cuerpos humanos que originalmente estaban momificados.

También fue localizado hilo de cabello humano, cerámica anterior a la cultura Paquimé, textiles, olotes, frijol, conchas de mar, puntas de flecha, entre otras piezas que permiten deducir que se trata de personas que vivieron antes a la cultura de Paquimé, aunque la información será confirmada con pruebas de laboratorio, informó el director de la ENAH, Emiliano Gallardo Murrieta.

El funcionario resaltó que la ignorancia sobre el valor histórico que tienen estos sitios causa su destrucción; en este caso, se metió una máquina para nivelar el terreno de la cueva y posterior a ello se dio aviso a la autoridad competente cuando el sitio ya se había destruido, por lo que arqueólogos ya sólo rescataron muy poco del material. “El dueño de la cueva pretendía hacer un sitio turístico en el lugar y resulta que lo más atractivo que tenía, lo destruyen, pensando que hay tesoros”, enfatizó.

La destrucción “consciente” de sitios arqueológicos, es un delito federal que se castiga con hasta siete años de cárcel, sin derecho a fianza, dijo, por lo cual, es importante saber que no se debe intervenir un lugar así cuando una persona lo encuentra.

En el caso de la comunidad de Avendaños, personal de la Academia de Arqueología, acudirá a proporcionar información en la zona, a fin de que si encuentran más sitios similares, no los destruyan y se pueda obtener información valiosa sobre los antepasados de los chihuahuenses.

Este sitio brinda información totalmente nueva, que no existía en el norte de México, sobre una conexión o comunicación de los habitantes de hace mil años, con Sinaloa, con el Golfo de California, por piezas como conchas marinas y la guacamaya que fueron encontradas en la cueva.

Evidencia en la pared de la misma cueva con unos 25 metros lineales, también proporciona información sobre el uso del río San Pedro como una vía de comunicación entre los habitantes de estas tierras con los de Sinaloa, como una vía de transporte de aquella época en la que llevaba mucha más agua que ahora.

Los especialistas estuvieron trabajando en la cueva el sábado y domingo pasados, sin embargo, los lugareños dieron aviso del hallazgo, una vez que “buscaron tesoros”, según comentaron, por lo que Gallardo Murrieta enfatizó que en la época prehispánica, no existía siquiera la minería, por lo que no habrá tesoros en este tipo de lugares.

“La verdadera riqueza es la histórica y es muy importante que se concienticen de que es necesario conservarlos, no intervenir los sitios para poder generar la información”.

Entre lo relevante que también fue encontrado, fue evidencia del tipo de arquitectura de aquella época, donde se usaba una combinación de platas de carrizo cubiertas con lodo para hacer las paredes, en lugar de las estructuras de piedra y lodo que se vieron en épocas más recientes, finalizó Gallardo Murrieta.
El Diario

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