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Estados Unidos.- Las empresas de ropa deportiva Nike, Patagonia y Under Armour se unieron a una iniciativa internacional que busca disminuir la contaminación provocada por las diminutas fibras que se desprenden de las telas durante su fabricación y que pueden terminar en ríos, mares y océanos.


La alianza, denominada Microfiber Action Alliance, es impulsada por la organización ambiental The Nature Conservancy y también cuenta con la participación de Lululemon, Cotopaxi y REI Co-op, compañías que buscan desarrollar soluciones para reducir el impacto ambiental de la industria de la moda.


El problema está relacionado con las llamadas microfibras, partículas tan pequeñas que pueden desprenderse de las prendas durante procesos industriales como el lavado, teñido y acabado de los textiles, incluso antes de que la ropa llegue a las tiendas.


Aunque durante años la preocupación se concentró en las fibras liberadas cuando las personas lavan su ropa en casa, investigaciones recientes encontraron que una parte considerable de esta contaminación se produce directamente en las fábricas.


Un estudio realizado en 2021 por The Nature Conservancy y Bain & Company estimó que la fabricación textil libera alrededor de 120 mil toneladas de fibras sintéticas al medioambiente cada año, una cantidad similar a la que posteriormente se desprende de las prendas durante su uso y lavado.


Otra investigación, respaldada por empresas del sector, calculó que los procesos industriales que utilizan agua generan aproximadamente 92 mil toneladas anuales de microfibras, muchas de las cuales pueden llegar a los sistemas de tratamiento de aguas residuales o permanecer en los residuos de depuración.


El problema no se limita a las telas sintéticas, ya que materiales naturales como el algodón y la lana también desprenden pequeñas fibras. Sin embargo, el poliéster y otros tejidos derivados del plástico generan especial preocupación porque sus partículas contribuyen a la contaminación por microplásticos.


De acuerdo con estimaciones de The Nature Conservancy, las microfibras representan más del 30 por ciento de los microplásticos presentes en los océanos, lo que muestra la importancia de intervenir desde las primeras etapas de producción.


Ante esta situación, las empresas participantes buscarán identificar tecnologías capaces de reducir el desprendimiento de fibras, aplicarlas en las fábricas de sus proveedores y evaluar sus resultados para determinar cuáles podrían utilizarse a mayor escala.


Una de las alternativas que ya existen es Air Fiber Washer, una tecnología desarrollada en 2023 por Inditex y Jeanologia, que permite recuperar microfibras durante la fabricación de ropa.


Según los datos difundidos sobre este sistema, puede reducir hasta un 60 por ciento el desprendimiento de estas partículas, mientras que cada máquina tiene capacidad para recolectar hasta 325 kilogramos de fibras al año.


Para las marcas deportivas, el desafío es especialmente importante porque utilizan grandes cantidades de materiales sintéticos que ofrecen resistencia, elasticidad y otras características necesarias para la ropa destinada al ejercicio y las actividades al aire libre.


Por ello, las compañías no solamente deberán buscar alternativas menos contaminantes, sino también adaptar sus procesos de fabricación sin afectar la calidad y funcionalidad de sus productos.


Otro de los objetivos de la alianza es compartir los resultados de las investigaciones con otras empresas textiles, con la intención de que las soluciones no queden limitadas a proyectos experimentales y puedan incorporarse en más fábricas alrededor del mundo.


Aunque estas medidas no resolverán por completo los problemas ambientales relacionados con la industria de la moda, representan un intento por atender la contaminación desde su origen y no únicamente cuando los consumidores utilizan o lavan las prendas.

ExpokNews

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