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Levi Strauss y Marks & Spencer pusieron en marcha una iniciativa para ayudar a sus proveedores a utilizar electricidad renovable y reducir así una parte importante de las emisiones generadas por la industria de la moda.


El proyecto, denominado Fashion Renewable Collaborative (FRC), fue desarrollado junto con Schneider Electric y busca llevar los compromisos climáticos de las grandes marcas directamente a fábricas textiles, plantas de teñido y otros puntos de producción donde se concentra buena parte de la huella ambiental de las prendas.


La iniciativa fue presentada el 22 de septiembre durante la Semana del Clima de Nueva York y quedó abierta para que otras empresas del sector puedan incorporarse.


El programa parte de que muchas de las emisiones de las compañías de moda no se generan directamente en sus tiendas u oficinas, sino en las cadenas de suministro. Un estudio del Apparel Impact Institute citado por las empresas señala que los proveedores representan más de la mitad de la huella de carbono del sector.


Por ello, el FRC ofrecerá capacitación y acompañamiento para que fabricantes conozcan las alternativas disponibles y puedan avanzar hacia el uso de electricidad procedente de fuentes renovables.


Entre las opciones contempladas se encuentran los acuerdos de compra de energía, certificados de atributos energéticos, sistemas de almacenamiento y generación renovable dentro de las propias instalaciones o mediante esquemas distribuidos.


Los participantes también tendrán acceso a módulos educativos en línea, herramientas para analizar el mercado y asesoría de SE Advisory Services, división especializada de Schneider Electric.


La propuesta busca atender una de las dificultades que enfrentan los proveedores: las condiciones para acceder a energía limpia cambian dependiendo del país, el mercado eléctrico, la infraestructura disponible y las características de cada fábrica.


La directora sénior de sostenibilidad de Levi’s, Jennifer DuBuisson, señaló que el objetivo es facilitar el camino a proveedores que desean incorporar o ampliar el uso de electricidad renovable, pero que hasta ahora han encontrado obstáculos para hacerlo.


El proyecto también pretende que distintas marcas puedan trabajar bajo una estrategia común, en lugar de que cada compañía solicite por separado acciones ambientales a fábricas que muchas veces producen para varios clientes.


La iniciativa surge en medio de los esfuerzos de la industria por disminuir su impacto climático. De acuerdo con estimaciones, la moda genera cerca del 10 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero cada año.


El reto ahora será convertir el programa en reducciones medibles de emisiones y conseguir que más marcas y proveedores se integren a una estrategia que traslade la transición energética hasta los lugares donde realmente se fabrican las prendas. 

ExpokNews

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