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DeepSeek abrió hace un año un nuevo capítulo en la rivalidad entre Estados Unidos y China por la IA. Varios meses después, la administración del presidente Donald Trump expuso que "Estados Unidos está en una carrera para lograr el dominio global en inteligencia artificial (IA)".

El plan de EE. UU., titulado "Ganar la carrera de la IA", exigía eliminar las barreras regulatorias que supuestamente obstaculizan la innovación y aprovechar el dominio de la tecnología estadounidense en todo el mundo. Casi al mismo tiempo, Pekín publicó también su "Plan de Acción para la Gobernanza Global de la IA", con un tono menos agresivo y una apuesta clara por la creación de un ecosistema de IA "diverso, abierto e innovador".

Scott Singer, miembro del Programa de Tecnología y Asuntos Internacionales del Carnegie Endowment for International Peace, cree que China "va a aprovechar el liderazgo para llenar los vacíos que Estados Unidos ha dejado al retirarse de muchos espacios en el orden internacional".


EE. UU. domina la computación

A pesar de la popularidad de DeepSeek y otros grandes modelos de lenguaje (LLM) chinos, cuya capacidad es comparable a la de OpenAI o Gemini, los estadounidenses se perfilan para seguir dominando la potencia de computación necesaria para entrenar modelos de IA de vanguardia.

Los chips de IA más avanzados son producidos por Nvidia, con sede en Silicon Valley, y EE. UU. se encuentra actualmente muy por delante de China en la escalabilidad de sus centros de datos. Por otro lado, China cuenta con una gran cantidad de talento en IA, enormes cantidades de datos y recursos energéticos, pero carece de los chips de alta tecnología necesarios. La serie Ascend de Huawei es posiblemente la familia de chips de IA más avanzada de China, pero no puede producir tantos chips como Nvidia.

En diciembre de 2025, la administración Trump anunció un importante cambio de postura al permitir la venta de la serie H200 de Nvidia a ciertos compradores chinos a cambio de una comisión. Al frenar el avance de los chips Blackwell y Rubin más avanzados de Nvidia, la administración Trump apuesta por mantener el liderazgo, mientras impulsa a China a desarrollar una dependencia de tecnología estadounidense más desfasada. Empresas chinas como Alibaba, Tencent y ByteDance ya han pedido más de 2 millones de chips H200 con un valor estimado que supera los 50.000 millones de dólares (unos 43.000 millones de euros).

Sin embargo, actualmente, se les está impidiendo la entrada a China. Según Reuters, a los funcionarios de aduanas chinos se les habría ordenado que informaran a las empresas chinas de que no compraran dichos chips.


Empresas chinas avanzan al código abierto

Pero, incluso sin los chips de IA más avanzados, la IA china está despegando, con modelos chinos como DeepSeek, Moonshot AI y Qwen, de Alibaba, que permiten implementar aplicaciones de IA a un menor costo y con menos barreras de entrada.

La familia de modelos Qwen de Alibaba es actualmente el modelo de código abierto más descargado a nivel mundial, con alrededor de 700 millones de descargas, según datos de la plataforma estadounidense de colaboración en IA Hugging Face, publicados por la agencia de noticias china Xinhua, superando así a la familia de modelos de Meta, LLaMA.

Un informe del Centro Nacional de Estándares e Innovación en IA de Estados Unidos destacó la importancia de los modelos de códigos abiertos, "fundados en los valores estadounidenses". 

Al mismo tiempo, se advirtió sobre las "deficiencias de seguridad y la censura" detectadas en modelos chinos populares como DeepSeek, que "podrían representar un riesgo para los desarrolladores de aplicaciones, los consumidores y la seguridad nacional de EE. UU".

DW NEWS

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