La ciudad británica de Bristol aprobó nuevas restricciones a la publicidad de productos y servicios considerados perjudiciales para el clima, entre ellos la moda rápida, las aerolíneas, los cruceros, los combustibles fósiles y algunos vehículos de altas emisiones.
Con esta decisión, Bristol se convirtió en la primera ciudad del Reino Unido en prohibir específicamente la publicidad de moda rápida en espacios propiedad del ayuntamiento.
La medida se aplicará en carteles, marquesinas de autobús, publicaciones impresas y medios digitales administrados por el gobierno local. No significa que estos productos o servicios dejen de venderse en la ciudad, sino que ya no podrán promocionarse en determinados espacios públicos.
La política fue aprobada por el comité de estrategia y recursos del ayuntamiento con ocho votos a favor y uno en contra.
Además de la moda rápida, las restricciones incluyen anuncios de determinados vehículos de gasolina, diésel e híbridos, así como publicidad relacionada con vuelos, aerolíneas, cruceros y actividades vinculadas con los combustibles fósiles.
Bristol ya había utilizado este tipo de medidas anteriormente. En 2021 prohibió la publicidad de comida considerada poco saludable y se convirtió entonces en el primer ayuntamiento británico fuera de Londres en aplicar una restricción de ese tipo.
Una investigación posterior encontró que la presencia de publicidad de productos poco saludables en los espacios analizados cayó de 11.3 por ciento a 0.8 por ciento después de la aplicación de la política.
Más de 20 gobiernos locales británicos ya cuentan con algún tipo de restricción para publicidad relacionada con productos o actividades de alto impacto ambiental, entre ellos Cardiff, Edimburgo, Portsmouth y Sheffield.
La vicepresidenta del consejo municipal de Bristol, Heather Mack, explicó que la intención es mantener coherencia entre los objetivos ambientales de la ciudad y aquello que se promociona en sus propios espacios.
La decisión también podría representar un reto para las empresas, debido a que este tipo de políticas puede limitar los canales disponibles para promocionar productos con una elevada huella ambiental y obligar a modificar estrategias comerciales.
El caso de Bristol abre además la posibilidad de que otras ciudades adopten medidas similares, lo que podría aumentar la presión sobre industrias como la moda rápida, la aviación, la industria automotriz y los combustibles fósiles para reducir su impacto ambiental.
ExpokNews.

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