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Un fósil encontrado en Canadá permitió reconstruir un violento episodio ocurrido hace unos 81 millones de años, cuando un antiguo cefalópodo similar a un calamar fue atacado por un gran depredador marino.


El ejemplar pertenece al género Enchoteuthis y fue recuperado en 1980 de la formación Pierre Shale, en Manitoba. El fósil conserva parte del gladio, una estructura interna rígida que daba soporte al cuerpo del animal, donde los investigadores detectaron dos marcas anormales. 


Mediante escaneos en 3D y moldes de silicona, los paleontólogos determinaron que al menos una de esas marcas es compatible con una mordedura ocurrida poco antes o en el momento de la muerte, ya que no presenta señales de cicatrización.


La segunda lesión es menos clara y podría corresponder a otro mordisco, a un ataque diferente o incluso a daños ocurridos durante la descomposición del animal.


Los científicos no pudieron identificar con certeza al responsable. Entre los principales candidatos se encuentra un mosasaurio del género Latoplatecarpus, aunque también pudo tratarse de un gran pez depredador como Cimolichthys, especies que compartían aquel ecosistema marino con Enchoteuthis.


El ejemplar estudiado conserva un gladio de unos 49 centímetros y los especialistas estiman que su longitud completa rondaba los 60 centímetros, mientras que el cuerpo del animal habría medido menos de un metro.


El hallazgo resulta relevante porque las evidencias directas de interacciones entre depredadores y cefalópodos del Cretácico son poco frecuentes. Las marcas conservadas permiten conocer mejor cómo funcionaban las cadenas alimenticias del antiguo Mar Interior Occidental, que hace millones de años cubría buena parte del centro de Norteamérica. El estudio fue publicado en la revista científica Cretaceous Research. 

Muy Interesante 

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