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Chihuahua, Chih.- La presentación de Ramón Ayala durante los festejos del Grito de Independencia será revisada por autoridades municipales, luego de que el cantante interpretó una canción cuyo contenido podría encuadrar en las restricciones locales contra mensajes, que promuevan la violencia hacia las mujeres.

El tema “Hay que pegarle a la mujer”, publicado en 1987, formó parte del repertorio del cantante durante su trayectoria y contiene expresiones relacionadas con agresiones contra las mujeres, y sin más Ayala lo interpretó durante su presentación en la Plaza del Ángel, después de la ceremonia del Grito.

Esta mañana, el presidente municipal de Chihuahua Marco Bonilla señaló que todavía no existe una determinación sobre si la interpretación amerita una sanción “hay que valorarla”, respondió al ser cuestionado sobre el tema.

Bonilla explicó que estos casos son revisados por un comité en el que participan el Instituto Municipal de las Mujeres y Gobernación Municipal “se hace una calificación del acta y se les da a conocer en las semanas siguientes”, comentó, por lo que será hasta después de esa revisión cuando se determine si existió alguna infracción.

El Reglamento de Diversiones y Espectáculos Públicos del Municipio de Chihuahua contempla sanciones cuando durante un espectáculo se interpretan o reproducen contenidos que hagan apología del delito o que promuevan la violencia contra las mujeres y propicien su denigración, discriminación, marginación o exclusión.

Para este tipo de infracciones, el artículo 222 establece una multa de entre 6 mil 500 y 12 mil Unidades de Medida y Actualización por presentación o evento, dado que la UMA vigente en 2026 tiene un valor diario de 117.31 pesos, la sanción podría ubicarse entre 762 mil 515 y un millón 407 mil 720 pesos, en caso de que la autoridad concluya que la actuación encuadró en lo establecido por el reglamento. 

La canción llama la atención pues primero lanza la frase “hay que pegarle a la mujer”, para después matizarla a manera de broma al señalar que sería “con la fuerza del cariño”. Ese juego de palabras, que pudo plantearse como humor en otra época, hoy resulta cuestionable porque parte de una expresión que normaliza la agresión hacia las mujeres y la convierte en motivo de chiste, algo que contrasta con los esfuerzos actuales por erradicar mensajes que minimicen o justifiquen la violencia de género.

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