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El poliéster reciclado se ha presentado durante años como una de las principales alternativas para reducir el impacto ambiental de la industria de la moda. Sin embargo, un nuevo análisis de ciclo de vida realizado por Textile Exchange y SCS Consulting Services advierte que reciclar este material no necesariamente significa generar un menor impacto ambiental.

El estudio comparó la producción de poliéster virgen con la de poliéster reciclado en seis productores ubicados en China, Europa, el sudeste asiático y Estados Unidos. Los resultados muestran que el impacto depende de la tecnología utilizada, la energía empleada y las condiciones en las que se realiza el proceso.

El poliéster virgen representa alrededor del 57 por ciento de la producción mundial de fibras y se fabrica a partir de combustibles fósiles, por lo que su elaboración genera emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación del agua y del aire. Además, los productos fabricados con este material pueden permanecer durante décadas o incluso milenios en el ambiente cuando son desechados.

El análisis encontró que la producción de hilo de poliéster virgen o fibra discontinua genera entre 3.96 y 4.76 kilogramos de dióxido de carbono, mientras que la fibra discontinua reciclada mediante procesos termomecánicos registró 3.04 kilogramos.

En el caso del reciclaje químico, las emisiones de las virutas recicladas se ubicaron entre 1.77 y 2.24 kilogramos de dióxido de carbono. Las virutas recicladas mediante procesos termomecánicos registraron entre 0.959 y 1.31 kilogramos.

Uno de los productores europeos analizados, que utiliza un método químico patentado, registró emisiones de entre 0.683 y 0.885 kilogramos de dióxido de carbono.

Estos resultados muestran que el poliéster reciclado sí puede reducir considerablemente las emisiones, pero no existe un único resultado ambiental para todos los procesos de reciclaje. La tecnología utilizada y las condiciones de producción pueden cambiar de manera importante la huella ambiental.

Otro factor determinante es la fuente de electricidad utilizada por las plantas recicladoras. Una instalación que funciona con electricidad generada a partir de carbón puede tener una huella de carbono muy diferente a otra que utiliza una red con una alta participación de energías renovables.

El estudio señala que las empresas que desarrollen nuevas instalaciones deberían considerar regiones donde exista una mayor disponibilidad de energías renovables, establecer contratos con productores de electricidad limpia o instalar sistemas de generación renovable dentro de sus propias plantas.

El problema tampoco es únicamente ambiental. El análisis advierte que la cadena de producción también tiene una dimensión social. Mientras el poliéster virgen está relacionado con la extracción de combustibles fósiles y sus posibles impactos sobre comunidades y trabajadores, la recolección de botellas de plástico para reciclaje suele depender de trabajadores informales, incluidos menores de edad, que pueden desempeñarse en condiciones inseguras e insalubres.

Por ello, una estrategia responsable no puede concentrarse únicamente en las emisiones generadas por una fibra. También debe considerar las condiciones sociales y ambientales presentes a lo largo de toda la cadena de producción.

Otro de los principales problemas es el crecimiento de la llamada moda rápida. El estudio advierte que la sobreproducción y el consumo excesivo de prendas mantienen elevado el uso de recursos y la generación de residuos.

Esto significa que sustituir poliéster virgen por poliéster reciclado puede mejorar el impacto de cada prenda, pero no necesariamente resolverá el problema si la industria continúa fabricando cantidades cada vez mayores de ropa.

La solución, de acuerdo con el análisis, requiere ampliar la discusión hacia la reutilización, la reparación y el diseño de prendas que puedan reciclarse con mayor facilidad.

El reto para las empresas es dejar de medir la sustentabilidad únicamente por el material utilizado en una prenda y comenzar a evaluar todo su ciclo de vida, desde la producción y la energía utilizada hasta la cadena de suministro, el consumo y el destino final de la ropa.

El poliéster reciclado puede formar parte de una estrategia para reducir las emisiones de la industria textil, pero por sí solo no será suficiente para detener el crecimiento de los residuos mientras continúe un modelo basado en producir y desechar cada vez más prendas. 

Expoknews 

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